lunes, 5 de febrero de 2018

Coyoacán: un barrio turístico del sur de la ciudad

Enero del 2018

Coyoacán

Hace algún tiempo trabajé para la delegación Coyoacán, en un momento en que se realizaban varias obras para rescatar la imagen del llamado Centro Histórico, que corresponde a un área de trazo irregular delimitada por varias calles en torno al parque Hidalgo y al jardín Centenario. Los trabajos fueron polémicos porque alteraron la vida de los habitantes del lugar pero a distancia han sido los más relevantes que se han hecho en el perímetro histórico de la delegación.

En dicha área se encuentran algunos edificios civiles y de carácter religioso que hacen que muchos turistas locales y algunos extranjeros acudan en particular los fines de semana a visitarlos. Entre ellos destaca la parroquia de San Juan Bautista un templo edificado por los franciscanos y tomado luego por los dominicos que data del siglo XVI pero que fue intervenido en tiempos más recientes con el propósito de darle un dorado interior neobarroco. Sin embargo, el claustro conserva todavía algunas características originales.

En la vecindad se encuentran capillas como la de la Conchita, la de Santa Catarina y San Antonio Panzacola con sus respectivas plazas, calles y callejones empedrados y casonas, algunas de ellas construidas desde los tiempos de la Colonia aunque la mayoría son imitaciones más recientes entre las que destacan la sede delegacional conocida como Casa de Cortés (su edificación fue posterior a la existencia del Conquistador), la  Casa de Cultura Reyes Heroles, la Casa de Diego de Ordaz y la que se conoce como Casa de Alvarado (sede actual de la Fonoteca Nacional), aunque nunca vivió en ella este famoso acompañante de Hernán Cortés.

En general, el Centro Histórico contando los parques y algunas calles emblemáticas como Francisco Sosa, a pesar de intervenciones desafortunadas, conserva una identidad que lo hace recordar la de un pueblo colonial del centro del país incluyendo un mercado que aunque no tiene nada extraordinario en materia de productos frescos o alimentos elaborados ofrece otra opción de recorrido gastronómico o cuando menos visual.

El encanto de estar recorriendo un pueblo se combina con una oferta de cafés, bares, cantinas, fondas y restaurantes que, aunque menor y no de la calidad que se ofrece hoy en día en muchas otras colonias de moda de la ciudad lo hace atractivo al visitante que le gustan llegar a estos pequeños y acogedores lugares donde son atendidos muchas veces de manera muy informal por los propietarios. Los mejores están en los alrededores del jardín Centenario.

En los fines de semana, sin embargo, se concentra más un turismo numeroso y de bajo ingreso que recorre curioso el mercado artesanal que se instala en la cercanía de los céntricos parques, consume los sencillos alimentos que se venden en los locales comerciales (helados elotes, tamales, tortas, chicharrones, etcétera) y da pequeñas caminatas por los alrededores. Alguien afirmó un día que es un turismo que deja más basura que ingreso a los comercios establecidos.

En la proximidad del Centro Histórico se encuentran dos museos que son atractivos para los turistas extranjeros. el Museo de Frida Kahlo, que ocupa la casa que habitó que resguarda mobiliario y alguna obra, que se ha convertido más que nada en un sitio de peregrinaje de los famosos que visitan la ciudad y el Museo de León Trotsky, donde vivió el célebre revolucionario soviético que es menos visitado pero que también atrae a visitantes del exterior. Está también el Museo de Culturales Populares que tiene excelentes exposiciones temporales y una activa programación de eventos artísticos a lo largo del año. Hay sólo tres teatros en las cercanías la Capilla, fundada por el polémico escritor Salvador Novo, el Rafael Solana en el Centro Cultural Veracruzano y el Santa Catarina que tienen una programación continua a lo largo del año.

El Centro Histórico de Coyoacán y sus alrededores han sido el lugar de residencia de muchos artistas, escritores y políticos desde Dolores del Río pasando por Sergio Pitol hasta Miguel de la Madrid. En la actualidad muchos escritores o comentaristas de moda como Juan Villoro, Margo Glantz, Laura Esquivel o artistas conocidos como María Rojo que gobernó la delegación y pretende hacerlo de nuevo, son también vecinos del barrio. Los amantes de la lectura tienen dos librerías cercanas: la conocida Gandhi y una nueva de Educal pero que ostenta la pretenciosa denominación de Centro Cultural Elena Garro.


En mis tiempos en la delegación, preocupaba que el turismo se concentrara sólo en los parques centrales y se buscaba la manera de abrir alternativas en otros rumbos de la demarcación. Está el ex convento de Churubusco donde está el Museo de las Intervenciones, el Centro Nacional de las Artes con su amplia oferta cultural, el acogedor Museo Nacional de la Acuarela y un poco más distante el Anahuacali que reúne la colección de piezas prehispánicas de Diego Rivera. En la avenida Miguel Ángel de Quevedo se ha creado un corredor gastronómico y comercial, que ofrece opciones a los visitantes. Mi conocimiento es que no ha habido hasta ahora mucho cambio en cuanto el comportamiento del turista fin semanero.

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