lunes, 27 de marzo de 2017

¿Estado en crisis?: que podemos decir los mexicanos de nuestro gobierno.

Ciudad de México, marzo de 2017


¿Estado en crisis?: que podemos decir los mexicanos de nuestro  gobierno.[i]

Me interesé por la obra reciente del famoso y recientemente fallecido sociólogo polaco Zygmunt Bauman, acompañado en esta ocasión pro el periodista italiano Carlo Bordoni, en una serie de entrevistas que me permiten reflexionar sobre el actual momento histórico que vive el mundo y en particular mi país inmerso todavía en prácticas políticas y de gobierno ajenas a las democracias modernas.

La obra está dividida en tres grandes capítulos: la crisis del estado, la modernidad en crisis y la democracia en crisis.

En el primer capítulo se menciona la creciente separación entre poder y política que se observa a nivel mundial, donde el poder entendido como la capacidad de hacer las cosas está cada vez más en el ámbito global y la política, que cosan deben hacerse en una esfera u en otra, que cosas evitar o no hacer, se mantiene todavía a un nivel local.

El estado, en esta concepción ha perdido poder, por lo que cada vez es más frecuente que sus decisiones sean limitadas; son los poderes fácticos los que están tomando las decisiones importantes a nivel internacional.

La creciente pérdida de capacidad ha conducido a una mayor aversión, la llamada “antipolítica”, a participar en las decisiones políticas y a que el estado se limite a ejercer una cierta “gobernanza” en su ámbito territorial en lugar de un auténtico gobierno funcional.

La incapacidad del estado se refleja también en que los problemas que tienen una causa mundial como el de la migración, deba resolverse a nivel local, aunque los gobierno carecen muchas veces de los recursos adecuados para ello.

El modelo de estado que conocíamos ha desaparecido, ya no es aquel que se identificaba con una soberanía absoluta o con determinada territorialidad.

En consecuencia, de acuerdo al autor, los compromisos que tenía el estado del pasado con sus ciudadanos ya no son válidos sino inciertos, inseguros, se han vuelo “líquidos” en expresión del mismo autor.

Esta es la situación, que, sin duda, se ha dado partir de la crisis financiera del 2008-2009 y de la crisis deudora de algunos de los países parte de la Unión Europea.

En general, nuestro país con su gran dependencia externa, no ha sido ajeno a los efectos de la menciona crisis y tampoco lo es del fenómeno migratorio, donde hemos dejado de ser un país de migración a convertirnos en uno de tránsito, pero con presiones muy fuertes de nuestros vecinos para hacerle frente.

La crisis mencionada nos dejó caída en el crecimiento económico, pérdida de empleo, mayor desigualdad y una recuperación que ha sido lenta y todavía muy lejana de cubrir las expectativas de la población sobre un mejor nivel de vida.

El capítulo de la modernidad en crisis aborda el tema de que lo que llamamos modernidad ya no existe, fue algo que se dio en el pasado, estrechamente asociada a la idea de progreso, que luego vino lo que se denomina posmodernidad, que constituye una fase incierta y de pérdida de muchos valores, entre ellos los de orden ético y que estamos en una fase de transición que actualmente no podemos todavía definir, pero de la cual conocemos ya muchos rasgos.

La modernidad, de acuerdo a los autores, fue una fase de involucramiento social, en contraste, la posmodernidad lo fue de una gran individualidad, falta de solidaridad, de respeto y de comportamiento civilizado.

El triunfo de la individualidad se refleja en que todos miran por sí mismos, a costa de los demás y sin preocuparse demasiado por el bien de la sociedad.

El término “sociedad líquida” que utilizan los autores es una metáfora más de la fase de la posmodernidad: todo es móvil, temporal e incierto para los ciudadanos.

El referente histórico de la primera termina con la revolución cultural de Mao, mientras el de la segunda con la caída de las torres gemelas después del atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

En términos de nuestra sociedad podemos claramente afirmar que compartimos muchos de los rasgos señalados para la posmodernidad por los autores y quizás los mismos nos van a acompañar en la fase de transición que se supone estamos viviendo: somos individualistas, egoístas y cada vez nuestro comportamiento es más ajeno a cualquier código ético, baste sólo observar a nuestra decadente y cínica clase política para darnos cuenta de ello.

El tercer capítulo se refiere a la llamada democracia en crisis donde los autores nos muestran que el concepto pasó de una idea del pueblo a otra asociada a la garantía de ciertos derechos básicos.

Asimismo, los autores señalan que la democracia no es una sola, sino que está condicionada a los entornos histórico, político y social en los cuales se desarrolla.

La democracia como garante de derechos parece ser, de acuerdo a los autores cada vez más cuestionada, porque la misma está rebasada y difícilmente puede contenerse dentro de las sociedades tan diversas de nuestros días.

En consecuencia, las expectativas de la sociedad sobre un mejor bienestar y seguridad están cada vez está por encima de las posibilidades que la misma puede garantizar.

Loa autores apuntan ahora a una nueva fase la llamada posdemocrcia, sobre la cual enumeran algunas características entre las que destacan la caída de la participación política, el regreso del neoliberalismo, la política como “espectáculo”, es decir más imagen que carisma, la decadencia del estado de bienestar, la prevalencia de los grupos de presión y la preservación de los aspectos formales de la democracia.

En palabras de los autores la posdemocracia garantiza las libertades formales, pero las degrada o despoja de su verdadero contenido democrático.

En este último capítulo parece que los autores retratan plenamente a nuestra democracia, aunque se quedan cortos porque la nuestra incluye además rasgos que no se enumeran dentro de sus características como la corrupción a todos los niveles gubernamentales y la falta de un verdadero estado de derecho que hace que muchas de nuestras libertades estén acotadas por los rufianes que proliferan por todas partes.

En algunos otros aspectos me parece que la obra de los autores tiene algunas debilidades que cabría señalar:

El énfasis en la importancia de lo “económico” para explicar las crisis me parece que sólo explica parte del sucedido durante el 2008-2009, ya que hay errores serios de regulación, peso de los cabilderos a nivel político y gobiernos que han cedido funciones ante la “sabiduría” de los mercados.

El repliegue del estado no ha sido sólo por la presencia de factores externos sino también por decisión propia, lo que lo ha sensiblemente autolimitado en sus alcances.

El paso hacia un gobierno global lo observo muy lejano sobre todo antes las presiones que registra ahora la Unión Europea y el nuevo aislacionismo estadounidense.

El afirmar que sólo nos queda la ideología del consumismo me parece exagerado; ya que las llamadas izquierdas y derechas tienen posiciones que están fundamentadas detrás de particulares ideologías.

En fin, la obra ofrece una visión muy original de los problemas que enfrentamos actualmente, que explican algunas de sus causas y sus efectos y nos lleva a una reflexión fuera de los convencionalismos simplistas de los dirigentes políticos.

















[i] Zygmunt Bauman /Carlo Bordoni Estado de Crisis, Paidós, enero de 2016, Barcelona, España

lunes, 2 de enero de 2017

Constitución para la Ciudad de México

Ciudad de México, enero 3 de 2017


Proyecto de Constitución de la Ciudad de México

Leo con frecuencia los artículos de los expertos sobre  el proyecto de Constitución de la Ciudad de México que se discute en la Asamblea Constituyente con el propósito de aprobarla el próximo febrero según el compromiso asumido.

No soy experto pero trabajé muchos años en el Distrito Federal en varias áreas: gobierno central, organismo descentralizado y delegación. Además conozco la trayectoria de muchos de  los constituyentes que cubren todo el espectro político presente en nuestra ciudad.

No me extraña para nada que el proyecto sea extenso en materia de derechos, muchos de los constituyentes han sido proponentes de ellos a lo largo de sus carreras políticas. Todos ellos tienen sus clientelas que buscan atender incorporando sus peticiones en el mencionado proyecto. Tampoco debemos pedirles que pongan muchas obligaciones como contrapartida, ya que ellas nunca han sido del gusto de los constituyentes ni de sus clientelas.

Adicionalmente, en paralelo a los derechos como ha sucedido ya en el pasado casi siempre se crean consejos tutelares de los mismos, los cuales por desgracia nunca cuentan con recursos para operar por lo que generalmente existen en papel. Esta discusión tengo entendido que ya se tuvo al inicio de la discusión del proyecto, pero se siguió adelante después que  la descalificaran algunos de los constituyentes.

En el diseño institucional del proyecto se crea un cabildo, alcaldes, concejales y probablemente nuevos organigramas que sin duda van ampliar considerablemente el número de plazas en el gobierno de la ciudad y en consecuencia aumentarán el gasto administrativo. Esto, sin embargo, interesa mucho a los partidos políticos ya que representan nuevos puestos para sus simpatizantes. No por azar están en la constituyente muchos notables políticos que dobletean en sus funciones de representantes parlamentarios y constituyentes.

A pesar de ello, no está por demás señalar que si no se tienen claras las atribuciones de unos y otros la potencialidad del conflicto será muy alta, lo que puede paralizar el funcionamiento de alguno de los niveles de gobierno. Esto no existe ahora ya que la relación jerárquica entre el jefe de gobierno y los delegados no pasa por tantas instancias ni se discute en foros públicos. Frente a desencuentros el intercambio se reduce al mínimo, las obras son contadas y no existen promociones.

En el proyecto se incluyen numerosos mecanismos de participación ciudadana, aunque la experiencia con los que existen actualmente deja mucho que desear, pero sin duda son del beneplácito de muchos de los constituyentes y gastos adicionales para el presupuesto de la ciudad. ¿Cuántas veces hemos participado en las consultas ciudadanas sobre proyectos urbanos, presupuestos, etcétera? La impresión que existe en la mayoría de los ciudadanos de que son instancias controladas por los mismos partidos políticos va ser difícil de cambiar en el corto plazo.

En cuanto a los procedimientos de elección relacionados con comités ciudadanos u otras instancias de representación vecinal que parece que son muy detallados, que espero no terminen por desanimar el interés ciudadano si no están elaborados de manera clara y concisa. Fui testigo hace poco de una discusión de dos presidentes de comités ciudadanos que diferían en cuanto el significado actual de algunas mandamientos aunque el error se originaba en que los mismos se ajustaban continuamente al tenor de cada elección bajo presión de los partidos políticos.

En cuanto al manejo de las finanzas, un asunto delicado, tengo entendido que se mantendrá centralizado, ya que esto le ha permitido hasta ahora a la ciudad ser la entidad que menos dependencia de recurso federales tiene en el país. Si se procede por descentralizar se va perder mucho porque los nuevos gobiernos delegacionales como lo hacen actualmente los municipios van a otorgar condonaciones a sus clientelas, van a recaudar menos y ante el previsible mayor gasto van a demandar más recursos al gobierno central. Y sí este no responde le mandarán a sus clientelas para que los ablanden y se abrirá un nueve frente de conflicto.

Ante las prisas por sacar el proyecto, tal parece que existen muchos pendientes en materia de la organización, operación y responsabilidades de las nuevas delegaciones, lo que puede llevar a la recurrente costumbre de que ello se haga en leyes secundarias, lo cual corre el peligro de que éstas digan, como sucede con frecuencia, otra cosa distinta a lo que dice el texto constitucional, todavía más probable sí cae en manos de la dividida Asamblea Legislativa, por lo que se debería avanzar en lo posible en acotar atribuciones. En la actualidad no son muchas con excepción de los servicios públicos de limpieza, recolección de basura, podas, parques y jardines, banquetas y alguna que otra más, pero si no existe mayor transferencia de recursos no creo que haya el compromiso de incrementarlas. Esto es independiente al reparto de recursos que se hace a las clientelas de las delegaciones: personas bien nutridas, bien vestidas y apapachadas por el delegado del momento.

No creo que falten,  al contrario deben sobrar mecanismos de transparencia, de vigilancia ciudadana y todo lo que  se engloba por lo que ahora se denomina rendición de cuentas, éstos ya existen en el gobierno local, tanto en así que son frecuentes los cursos virtuales o testimoniales con opción a preguntas donde participan los funcionarios de todos los niveles, aunque como hemos visto  ello no descarta que contratos de obras se otorguen a familiares como sucedió con un alto funcionario del gobierno central que fue cesado abruptamente haxe poco tiempo.  

A mi entender la discusión del proyecto de constitución, además del claro interés político del actual jefe de gobierno con pretensiones presidenciales, ha involucrado  a través de la participación de conocidos políticos, dirigentes de ONG, ciudadanos destacados,  grupos o clientelas organizados y voces que han hecho llegar sus comentarios por los modernos medios de comunicación a un amplio espectro de la ciudadanía. No sé si esto signifique poco o mucho entusiasmo por este texto, pero bueno las constituciones no la redactan las masas sino las élites o sus representantes.


Todas las entidades tienen sus constituciones, por lo que soy de la opinión de que la ciudad tiene el pleno derecho a tener la suya a pesar de lo que diga nuestra Carta Magna, pero ello no debe llevarnos al entusiasmo de algunos (políticos y simpatizantes) de que esto será la solución a los innumerables problemas de esta gran urbe. Espero que sea de utilidad para resolver algunos.

domingo, 20 de noviembre de 2016

EUA: resultados electorales y repercusiones en México

Ciudad de México, 21 de noviembre de 2016



EUA: resultados electorales y repercusiones en México

De frente a los sorpresivos resultados de las elecciones estadunidenses, donde las encuestas de manera casi unánime daban el triunfo a la candidata demócrata Hillary Clinton y perdedor al republicano Donald J. Trump, el 8 de noviembre nos fuimos a la cama con la inesperada noticia  del triunfo en el colegio electoral de éste último. El voto popular, en cambio, favoreció con más de un millón  y setecientos mil electores a la candidata perdedora.

En los días siguientes hemos vistos comentarios de expertos, no expertos y de numeroso grupo de divulgadores de noticias  sobre lo que nos espera a los mexicanos con la llegada a la presidencia de Trump el próximo 20 de enero, la fecha oficial de cambio de poderes en el vecino del norte. De este torrente informativo he podido recoger algunas consideraciones que me ayudan a tener más claro el panorama que se nos presenta.

El programa de acción de 100 días del gobierno de Trump que se ha filtrado a  la prensa  tiene implicaciones directas para nuestro país en el ámbito de la política migratoria y comercial que  retoma, sin duda, algunos de los planteamientos que el candidato triunfador realizó a lo largo de su controvertida campaña en la cual mostró un sin número de comportamientos cuestionables: deslenguado, retador, mentiroso, insultador, con señalamientos racistas, poco informado e impulsor de un nuevo aislasionismo estadunidense. Con excepción de esto último yo creo que tiene mucho en común incluyendo los millones de dólares de su fortuna personal con el político italiano Silvio Berlusconi.

Aunque para muchos, no habrá cambios sustantivos entre los planteamientos del candidato y del presidente electo,  los llamados contrapesos del sistema político estadounidense (Congreso, Suprema Corte) pueden frenar algunas de sus propuestas más controvertidas.

No está por demás señalar que el tono de sus declaraciones ha registrado un cambio significativo incluso en   sus famosos mensajes electrónicos vía Tweets los cuales  han sido más restringidos a medios que han tenido un seguimiento crítico de su campaña como el NYT (diario que se nota que lo hace irritar quizás por ser publicado en la ciudad donde ha vivido la mayor parte de su vida) aunque los ataques a políticos de su partido han desaparecido.

Además  a partir de su primera entrevista con el presidente Obama ya  hubo un cambio cuando menos de alcance en cuanto a su compromiso de abrogar totalmente el programa de cuidados médicos implantado por el primero (algunos puntos ahora los considera positivos para la población beneficiada aunque también como lo afirmó un legislador no pueden dejar sin protección a la gente) mientras que en el caso de investigar a su oponente demócrata por los famosos archivos electrónicos parece que dio marcha atrás en palabras de un asesor debido a que es una cuestión muy delicada.

En contraste, los nombramientos que ha realizado hasta ahora han buscado reconocer a los miembros de su equipo cercano, tanto en materia de asesores especiales (el de estrategias Steve Bannon y el de seguridad nacional Michael Flynn, uno representante de la extrema derecha y el otro dentro del grupo de los llamados halcones) y los titulares de la Procuraduría de Justicia Jeff Sessions (Attorney General) y la de Mike Pompeo a la CIA, ambos congresistas, pero no ha sido el caso en cuanto a su jefe de gabinete, un popular representante republicano. Sin duda, le está costando trabajo elegir al secretario de estado, que tiene una importante posición en el gobierno y para cuyo puesto han sonado muchos personajes del mismo partido republicano.   

En cuanto a los planteamientos de su programa que pueden tener repercusiones en nuestro país ha habido pronunciamientos del mismo presidente electo los últimos días: sobre el muro preciso que se trataría de una malla y  un miembro de su equipo cercano comentó que no sería en toda la frontera y que los fondos los obtendría sin necesidad de solicitarlos al congreso; sobre las deportaciones masivas de indocumentados con antecedentes penales el presidente electo maneja cifras que nadie sabe de donde provienen (la última fue de 3 millones de personas cuando instituciones especializadas apuntan  a alrededor de 800 mil con cerca de 300 mil con delitos graves aunque no todos son de origen mexicano) y finalmente, en el tema quizás más delicado para nuestro país, el TLC, un documento filtrado de su equipo de transición señala que lo va a renegociar y si ello no es posible  se saldría del mismo en agosto de 2017 (en este tema parece que existe coincidencia con los legisladores demócratas cuando menos así lo ha manifestado el líder del senado). En este último  solicitará previamente a la Comisión de Comercio Internacional, dependencia del gobierno estadunidense, un estudio de las ventajas y desventajas que tiene el actual tratado y las opciones  de negociación (China, Canadá y México, son en este orden los tres principales socios comerciales de Estados Unidos, es decir, que sin duda habría consecuencias serias para su economía si emprende acciones punitivas contra de ellos).

A muchos nos queda claro que los pronunciamientos de campaña, a pesar de que ganó porque su plataforma electoral nos guste o no le resultó atractiva a sus seguidores,  se va a enfrentar ahora a la negociación con el congreso, que aunque controla ambas cámaras, no tiene mayoría absoluta en ninguna y muchos republicanos difieren con los planteamientos del  presidente electo. En el caso del senado,  su líder Mitch McConnell ha manifestado públicamente que la agenda del mismo difiere de la del presidente electo (Obamacare, reforma fiscal y su propio programa migratorio) y en el del líder de la cámara de representantes Paul Ryan, quien siempre ha mantenido una actitud muy crítica con respecto a algunos de los pronunciamientos del  otrora candidato (esto no le ha impedido ser reelecto para el mismo cargo durante la nueva legislatura).  En fin, tenemos que tener muy claro que el congreso estadunidense a pesar de que  está controlado por el mismo partido del presidente electo no se comporta como lo suelen hacer en ocasiones nuestros legisladores locales, sino que puede enmendar, rechazar o bloquear las iniciativas de ley que mande al congreso. La agenda de los legisladores a veces no coincide con la del presidente, lo cual no los lleva a ser acusados de desleales como podría ser el caso de nuestros representantes parlamentarios.

En el caso de nuestro país, sin duda que existe en el gobierno y en el poder legislativo una enorme inquietud sobre lo que realmente llevará a cabo el presidente electo del vecino del norte. La secretaría de Relaciones Exteriores anunció varias medidas de apoyo a los mexicanos residentes en dicho país y el presidente declaró en el marco de la reunión de la APEC en Lima, Perú, el 19 de noviembre que nuestro país está dispuesto a modernizar el tratado incluyendo aspectos que no tomaron en cuanta originalmente pero no a renegociarlo. Esto no me queda muy claro, ya que para mí cualquier cambio en el texto va a implicar una negociación. Pero bueno, habría que esperar que esto se precise más adelante. El otro socio del TLC, Canadá, en voz de su primer ministro Pierre Trudeau fue más pragmático: "reaccionaremos a las propuestas que se nos hagan". La reciente nota del WSJ reproducida por Reforma el 22 de noviembre delinea ya temas como los tradicionales de la negociación comercial (aranceles y cuotas) y solución de controversias entre las probables áreas a las que se enfocarían los cambios buscados por la nueva administración estadunidense.

Por lo pronto, los especuladores de las áreas de divisas de las principales corredurías internacionales  se pusieron de acuerdo para ir contra el peso (negocio es negocio) llevando su valor de 18.60 hasta cerca de los 21 pesos por dólar, una sensible depreciación que dependiendo de su duración  nos va a afectar en cuanto a los propósitos de control inflacionario y presupuestal (el servicio de nuestra deuda  externa se está elevando).  El banco central ajustó el 17 de noviembre la tasa interbancaria a 5.25% (en diciembre del año pasado estaba en 3.25%) con la intención de frenar la ola especulativa aunque no se descartan nuevos ajustes, lo cual impactará negativamente el crecimiento de la economía en los próximos meses (crédito más caro para todo).


En fin,  desde muchos ámbitos se le piden al presidente Peña un sin número de cualidades para hacer frente a la nueva relación que vamos a tener con nuestro vecino del norte a partir de que Trump se convierta en presidente: valentía, mesura, claridad,  firmeza,  visión, patriotismo, transparencia etcétera. Sin embargo,  ésto sólo lo comprobaremos en los meses próximos conforme se avance en el programa de gobierno señalado por el presidente electo. Tal parece que existe la posibilidad de una entrevista bilateral entre el mandatario mexicano y el presidente electo para centrar la agenda en temas de interés común para antes de la toma de posesión en  enero, lo que todavía tiene que confirmarse. Los bufetes de abogados de Washington van a ser ahora muy solicitados para defender los derechos de los migrantes y renegociar el TLC. Por el momento, las expectativas no dejan de ser negativas para nuestro país, esta vez sí por causas ajenas  al control de sus autoridades.

domingo, 2 de octubre de 2016

Los pacientes demandan mejores servicios a la medicina pública

Ciudad de México, octubre de 2016


El sistema de salud pública en México genera crecientes quejas


Desde que me decidí a convertirme en usuario de los servicios médicos del ISSSTE me percato ahora por experiencia propia de las quejas que he escuchado por mucho tiempo sobre los servicios de la medicina pública.

Las tres grandes instituciones de la medicina pública la Secretaría de Salud, el ISSSTE y el IMSS absorbieron alrededor de 19% del presupuesto federal en 2016. El IMSS  recibió el 60%, el ISSSTE el 25% y la Secretaría de Salud el 15%.  Al comparar con el presupuesto de 2013, cuando el porcentaje fue de 17.8%, podemos percibir que el gasto en salud se mantiene como una de las prioridades del gobierno a la par que la educación (esta recibió sólo el 7.4% del presupuesto federal del 2016 sin incluir Conacyt)

El ISSSTE, que da atención a los trabajadores que sirven o v sirvieron al Estado, creado en 1959, tiene un total de 12 millones de derechohabientes, de los cuales sólo 4.9 millones son trabajadores activo o pensionados y el resto son familiares de los primeros.

Los servicios del ISSSTE son proporcionado por una nómina de cerca de 100 mil empleados, incluyendo los que trabajan en los órganos desconcentrados (Fovissste, Pensionissste, Superissste y Turissste); contando sólo a los que se ocupan de la salud se tiene a 96 mil trabajadores.

La relación derechohabiente a trabajadores resulta más favorable por el caso del IMSS 63 contra 129 del ISSSTE, es decir, éste último atiende a más usuarios con su planta laboral.

La edad promedio de la persona que trabaja en el ISSSTE se concentra entre los 44 y los 54 años y la misma tiene una antigüedad de 17 años en la institución, Se trata de una población madura, cuyo rendimiento físico y su interés intelectual va a tender a disminuir rápidamente.

Las cifras comparativas por cada 1000 derechohabientes que presenta el ISSSTE en su Informe Financiero y Actuarial 2016 no le son desfavorables tanto por lo que se refiere a médicos, quirófanos, camas censables y consultorios. La situación del IMSS  se complica todavía más en la medida que por decisión política se incorporaron durante estos últimos años a 7.3 millones de estudiantes bajo el llamado seguro facultativo.

El ISSSTE cuenta con instalaciones que cubren la atención de primer nivel (consultorios, clínicas y unidades), de segundo nivel (clínicas especializadas y hospitales generales) y de tercer nivel (hospitales regionales y el centro médico 20 de noviembre), aunque la antigüedad de la misma está creciendo. En el caso de la ciudad de México, la antigüedad promedio en el segundo nivel es de 31 años contra un promedio nacional de 26 y en el tercer nivel (la ciudad tiene 4 de las 15 unidades) es de 44 años contra un promedio de 31 años en el país.

Asimismo, los costos de funcionamiento que incluyen servicios personales, materiales y suministros están subiendo de manera notable mientras los ingresos lo hacen a un ritmo mucho menor de acuerdo a las cifras del informe mencionado. El déficit de operación se está cubriendo con crecientes transferencias del gobierno federal.

Finalmente, el costo de las pensiones se ha incrementado notablemente: entre el 2000 y 2016 el número de pensionados se elevó en 668 mil. En el mencionado informe se señala que la relación de trabajador activo a pensionado pasó durante el mismo periodo de 5.2 a 2.3. Esta situación se va a deteriorar todavía durante varios años: se estima en 1.2 millones el número de pensionados en 2020.

Todo lo anterior lo presento como antecedente de las fallas que observo como usuario de los servicios de esta institución y que he escuchado en innumerables ocasiones. Esta situación se ha señalado recientemente en una nota periodística publicada el 26 de septiembre en el periódico Reforma donde se menciona que el sistema de salud adolece de “lentitud, obesidad y fragmentación”, lo que dificulta el acceso de los usuarios e impacta en los costos de las empresas.

A partir de mi experiencia en el ISSSTE confirmo que los procesos administrativos resultan obsoletos (firmas y sellos por doquier de inefables personajes siempre malhumorados a todas luces redundantes), el registro de las consultas vía internet tiene luego que ser confirmado en ventanilla por otro empleado que garabatea unas letras sobre un trozo de papel, lentitud en los trámites para ser atendido por un especialista (los documentos deben llevar varias firmas y sellos y los tiempos de espera son desconocidos), la atención  es deficiente a nivel de las consultas familiares (médicos  que carecen de interés incluso para llenar las hojas de reporte de los pacientes), las recetas  se cubren con lo que se tiene en el inventario que no siempre resulta ser lo que se requiere aunque previo las consabidas  firmas y sellos y por  referencias familiares se tienen tiempos de espera no definidos en el caso de cirugías, ya que hay  largas listas de espera según manifiestan los administrativos de los hospitales (el director del ISSSTE señaló después de implantar el programa de cirugías de fin de semana que existe un rezago de 5 300 cirugías para el segundo semestre de 2016.

Mi impresión es que la institución requiere implantar lo que se llama una profunda revisión de procesos administrativos encaminada a eliminar muchos trámites burocráticos innecesarios (digitalización, contacto directo entre usuario y médico, consulta a distancia, etcétera)) reducir el trabajo redundante del personal administrativo, lo que se facilita por la edad que tiene la mayoría de los trabajadores a través de retiro voluntario o de una pensión anticipada (negociación que debe convenirse con el sindicato en el caso del personal de base), reducir con ello los costos de funcionamiento y  modernizar las instalaciones en  los lugares donde se concentra la demanda de servicios.

Ante esta situación, los funcionarios o sus voceros de prensa afirman que se han tomado varias iniciativas que se están instrumentando gradualmente para facilitar el acceso de los pacientes a los servicios médicos de las instituciones.

En el caso del IMSS  en su informe de 2016 se señalan entre otras iniciativas: la unifila para pacientes sin citas que reducen los tiempos de espera de la consulta familiar, la referencia a través dela cual el paciente es enviado en un breve tiempo de la consulta al especialista, la gestión de camas que facilita  su disponibilidad en los hospitales y la atención a urgencias para reducir los tiempos para el internamiento del paciente.

Asimismo, el ISSSTE en su página en internet señala que está implementando iniciativas graduales para tener una mayor disponibilidad de camas, enviar al paciente de medicina familiar directamente con el especialista (en fase de estudio), realizar cirugías los fines de semana para disminuir el rezago y un mejor servicio en el área de urgencias para hacer más grata la presencia de los familiares.


Todo ello está encaminado a facilitar el acceso del paciente a los servicios que reviste la mayor prioridad; sin embargo, estas iniciativas se tienen que profundizar y ampliar, ya que algunas son todavía programas pilotos, de reciente implantación y cubren sólo algunas unidades médicas. Esperemos que a pesar de la nueva austeridad presupuestal se continúe mejorando el sistema de salud pública, ya que no hay opciones para muchos pacientes de contar con seguros de gastos médicos mayores (cada vez más caros en lo individual) o servicios médicos pagados por las empresas (sólo los tienen las grandes corporaciones).

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cifras de las finanzas públicas: presente complicado, futuro incierto.

Ciudad de México, Septiembre de 2016


Presente complicado, futuro incierto


El 7 de septiembre el secretario de Hacienda Luis Videgaray presentó su renuncia. No hubo explicación oficial, sin embargo, la misma fue interpretada como resultado de su participación en la organización de la rápida visita del candidato republicano Donald Trump. Las opiniones negativas sobre la decisión que el presidente asumió como suya fueron muy amplias. A raíz de su partida, se ha hablado de la gran influencia que el secretario tenía en muchas decisiones de carácter político y económico que tomaba el presidente y de su relación con sus colegas de gabinete que tenía la característica de ser más un superior que un igual en varios casos.

Además se comenta que el secretario fue un protagonista en la formulación del llamado Pacto por México (2 de diciembre de 2012) que fue el marco de consenso donde los principales partidos políticos aprobaron las reformas que el presidente había prometido durante su campaña; se conoce su intervención en la formulación de algunas de estas ya sea donde la secretaría tiene competencia directa: la financiera,  la fiscal y en parte de la energética pero también en otras donde la competencia  es de otras dependencias como en el programa para democratizar la productividad (2013) cuyo cumplimiento y seguimiento se le encargó desde la secretaría.

En la secretaría de Hacienda, la gestión de los pasados cuatro años ha dado resultados que pueden ser sujetos a debate en cuanto a lo que finalmente se obtuvo y que tampoco nos puede dar certeza económica sobre el futuro que tenemos adelante.

El Pacto por México se proponía que nuestra economía creciera gracias a las reformas en alrededor del 5% a partir de 2015 pero en lo que va de la actual administración el crecimiento ha sido de 2.1% (considerando que el año cierre con 2.4% que muchos estiman muy poco probable), el cual es inferior al del gobierno del panista Vicente Fox (2.2%) y un poco mayor al de Calderón 1.9%. Las estimaciones para 2017 señalan un crecimiento de 2.5%, el cual sería inferior al potencial (2.7%) y que, como estamos ya acostumbrado, sabemos que la cifra se irá ajustando a la baja a lo largo del año.

En el ámbito de las finanzas públicas, su área de competencia, el secretario logró con el apoyo del PRD pero no del PAN (algunos panistas votaron a favor) y las críticas de los empresarios, la aprobación de la reforma fiscal (2013) que buscaba aumentar la carga fiscal (una de las más bajas de América Latina), reducir la dependencia de los ingresos petroleros y recurrir cada vez menos al endeudamiento gubernamental para financiar el gasto.

A partir de estos propósitos, la reforma ha sin duda elevado la contribución de los ingresos tributarios a la economía, dado su fuerte impacto a partir de 2013: los ingresos tributarios pasaron del 8.4% del PIB a 13.5% en las estimaciones de cierre del 2016 (el patrón de contribuyentes se amplió en 7.9 millones). Otro logro destacable fue que los ingresos petroleros que representaban el 39.5% de los recursos presupuestales en 2012 pasaron al 9.8% en 2015. Sin embargo, la deuda pública (interna y externa) se ha disparado del 34.3% del PIB en 2012 a 48.5% según la estimación de cierre de 2016. En su definición más amplia que incluye las empresas y organismos del gobierno, el llamado saldo histórico de los requerimientos financieros, se pasó de: 37.7% en 2012 a 50.5% para el cierre del 2016.Por último, el déficit en su definición tradicional pasó del 2.4% del PIB a 2.9% para las estimaciones de cierre de 2016.

A descargo de la reciente gestión hacendaria, cabe destacar que no estaba prevista la drástica caída en los precios el petróleo: 98 dpb en 2013 frente a 36 dpb para el cierre de 2016, lo que significó que los ingresos petroleros pasaran de representar el 7.6% del PIB en 2012 a 4.2% del mismo indicador al cierre de 2016. Esto hubiera sido mayor sin las coberturas petroleras. Ello ha obligado a realizar ajustes presupuestales en 2015 por 124 mmp y en 2016 por 164 mmp  a fin de evitar un deterioro mayor de las finanzas públicas.

Estas medidas fueron, sin embargo, insuficientes, ya que el gasto no se contuvo en la cuantía de lo que se requería. Los ajustes tanto en el gasto corriente como las transferencias a estados son altamente polémicas por los intereses políticos involucrados (gobernadores, secretarios de estados, directores de empresas, etcétera), además de que partidas como la de pensiones y el costo financiero están creciendo rápidamente. El gasto neto presupuestario pasará de 20.5% del PIB en 2013 a 20.9% en 2016, lo que dice de las dificultades, que con todos los recortes y economías, se tienen para reducir el gasto.

El gasto corriente (servicios personales, subsidios y otros de operación) se expandió en 2014 (5.6%), 2015 (4.9%) y la reducción estimada para 2016 está lejos de que se materialice (de enero a julio se había reducido sólo en -1.7% frente al estimado de -3.6%); las participaciones registran un crecimiento real promedio de 4.3% entre 2013-2016 (están vinculadas a la recaudación federal de impuestos) y se elevarán todavía más el próximo año.

Además, como señala el documento de Criterios Generales de Política Económica para 2017 las presiones sobre el presupuesto se han incrementado notablemente en otros rubros en otros rubros como son las pensiones donde el crecimiento real pasó de 8% en 2014 y se estima sea de 11.5% en 2016 y el costo financiero de la deuda (por aumento del monto del endeudamiento, tasas de interés más altas y depreciación del tipo de cambio), con un crecimiento promedio de 8% entre 2013 y 2016 .

El monto de la deuda y su creciente costo financiero (el estimado alcanzaría un crecimiento del 18.9% en 2017) han llevado a dos importantes agencias calificadores estadunidenses a ajustar la perspectiva de la deuda pública del país de estable a negativa, lo que pude elevar todavía más el costo de la misma.

En cuanto a la reforma financiera (2013) encaminada a impulsar el crecimiento del sector, proveer mayor financiamiento a la economía, estimular la competencia y otorgar seguridad jurídica a la banca, se tienen, cuando menos, con cifras globales datos positivos. El financiamiento al sector público y privado, en términos del PIB, se ha incrementado entre 2013 y 2016. Esta tendencia se corrobora también observando el financiamiento por tipo de cartera: consumo, vivienda y comercial. Sin embargo, el monto de crédito asignada al sector privado (32.3% en 2016) todavía está muy por debajo del que vemos en algunos países de América Latina (mayor del 50% del PIB). El índice de morosidad ha mejorado ligeramente mientras que se ha deteriorado el de capitalización en el lapso mencionado.

El programa para democratizar la productividad, que le interesaba en particular al secretario y pedía estar atento a su cumplimiento, ha tenido avances según algunos de sus indicadores que se reportan hasta 2015 en la página de internet de la secretaría como la tasa de informalidad laboral, días para abrir empresas y se encuentra muy distantes de la meta en otros como el índice global de productividad (horas trabajadas), la inversión en ciencia y tecnología con relación al PIB, índice de productividad laboral de la región sur-sureste y el índice de productividad total de los factores.

El 8 de septiembre el nuevo secretario de Hacienda, pocas horas después de su nombramiento. presentó el llamado paquete económico a la Cámara de Disputados incluyendo los Criterios Generales de Política Económica para 2017, cuyas cifras han sido cuestionadas por varios especialistas: un crecimiento de 2.5% que se ve difícil de cumplir por los recortes en el gasto anunciados (239.7 mmp para 2017), una mayor participación de los ingresos tributarios en el PIB (13.4%) cuando se repite que no habrá nuevos impuestos y la economía está muy difícil que crezca a la tasa señalada, reducción del -4.8%  en el crecimiento del gasto corriente, que se considera poco probable frente a las inercias y resistencias para hacer ajustes en la nómina gubernamental, un notable crecimiento (14%) en las pensiones, un menor crecimiento de las participaciones (5.3%) y un saldo histórico de requerimientos financieros que permanecerá en un monto elevado (50.2%) lo que también presionará el costo financiero del gobierno. Además, con estas medidas el gobierno estima reducir el déficit tradicional y generar un superávit primario (sin incluir deuda) del 0.4% del PIB el próximo año, lo cual también no se considera que sea realizable.


En general, se estiman que las cifras que sustentan los resultados anteriores son muy optimistas ya que en materia del crecimiento  de Estados Unidos, el cambio de administración a partir de enero del 2017 hace incierto el crecimiento esperado de 2.2%,  la apuesta a una menor movilidad de los mercados financieros va depender de la política del Sistema de la Reserva Federal, no se contempla cercana la reducción en la inestabilidad cambiaria (el cierre del dólar se estimó en 18 pesos por dólar en 2016 y en 18.20 para 2017 cuando ya anda en los 20 pesos por dólar en septiembre de este año), el mercado petrolero puede darnos todavía muchas sorpresas (el precio del petróleo se estimó en 42 dpb promedio anual y se redujo todavía más la plataforma de exportación, lo que significará una reducción de ingresos de -15.7%). Todo ello hace poco probable que no se descarten nuevos recortes en el gasto en el transcurso del año. En fin, el panorama económico es ya complejo para lo que resta del año y se presenta muy incierto para el próximo. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El reparto del pastel nacional


Ciudad de México, septiembre de 2016



Distribución del ingreso en México: ¿los extremos se hacen más distantes?

En los últimos años estamos observado un fenómeno de redistribución del ingreso en muchos países desarrollados y en algunos de los países en desarrollo, donde se disponen de estadísticas confiables, lo cual por desgracia nos está conduciendo a un mundo cada vez más desigual. Esto ha llevado a una creciente literatura económica que ilustra el proceso ofreciendo diversas explicaciones sobre el mismo

El ex director de la Reserva Federal Alan Greenspan, ratificado en el cargo durante varios mandatos desde el gobierno de Ronald Reagan, en su libro de memorias The Age of Turbulence, editado en 2007 señaló como un grave problema para Estados Unidos que la concentración del ingreso se hubiese disparado desde la década de los setenta.

En su largo registro estadístico del fenómeno en términos del mercado laboral observó que los trabajadores que podría considerarse calificados registraban crecimientos en sus salarios promedio de 5.6% anuales frente a 3.4% en los salarios promedio de los no calificados en 2007. Esto, en su explicación se origina principalmente por las diferencias salariales que se derivan de una creciente demanda de trabajo capacitado y las limitaciones que se tienen en la oferta debido a las dificultades en la movilidad internacional de la mano de obra.

En su línea de razonamiento las diferencias de capacitación se derivan de las deficiencias en el sistema educativo estadunidense a nivel elemental y secundario y a las restricciones en materia de inmigración de trabajadores capacitados al mercado laboral.

En la medida en que ambas situaciones no se enfrenten, una mejora sustantiva en la educación a dichos niveles sobre todo en la enseñanza de las matemáticas y una mayor libertad para la mano de obra calificada del exterior, las diferencias salariales seguirán acentuándose y en consecuencia crecerá la desigualdad.

Adicionalmente, Alan Greenspan nos da elementos explicativos sobre las diferencias de ingreso que se presentan en los niveles corporativos de las empresas, que han provocado que los grandes directores obtengan retribuciones muy por encima de sus subalternos: Estas, de acuerdo al economista, aumentaron en 10% anualmente entre 1993 y 2006, 3 veces más que el aumento de las ganancias de las empresas o de los ingresos que perciben los trabajadores no calificados. Estas compensaciones, no son explicables por ningún aumento de la productividad, sino que son resultados de la fuerte valorización de los mercados accionarios (la obra la escribió antes de la crisis del 2008), y de decisiones tomados por sus mismos consejeros.

El crecimiento de las retribuciones de los altos ejecutivos, nos señala finalmente Greenspan no deja de ser una preocupación para los políticos de Washington en particular frente a los modestos aumentos que se registran entre los trabajadores de otros niveles.

En este mismo sentido, el premio nobel de economía Angus Deaton, en su obra publicada por el FCE en 2015 El gran escape nos explica que desde finales de los sesenta existe una situación de aumento en la concentración del ingreso medida en términos de las familias. En efecto, de acuerdo a sus cifras el ingreso promedio de las familias (antes de impuestos y subsidios) ubicadas en el nivel superior (5%) fue once veces más alto del obtenido por las ubicadas en los más bajos (20%) en 1966. Estas diferencias se han ampliado en más de 21 veces en 2010. Además de que los aumentos más significativos se concentran en los niveles más altos durante los pasados 44 años: en promedio los ingresos más bajos crecieron 0.2%, el quintil más alto lo hizo en 1.6% y el 5% de este quintil, es decir los más ricos, lo hizo en 2.1%.

El galardonado economista afirma que esta situación se debe a que la economía estadunidense viene registrando tasas de crecimiento más bajas, que la demanda de trabajadores calificados ha superado ampliamente la oferta, que los salarios más bajos han estado disminuyendo en términos reales y que la erosión de los salarios mínimos, debido a la pérdida de poder de los sindicaos, ha afectado a los salarios reales de los trabajadores de bajos ingresos.

El mencionado Deaton se apoya para corroborar la concentración del ingreso que registra la economía estadunidense en la metodología desarrollada por Thomas  Piketty el autor del  aclamado libro El capital en el siglo XXI, (FCE, 2015) junto con Emmanuel Sáez, ya no en base de encuestas sino de los ingresos declarados por los contribuyentes al fisco. Estos datos llevan a la conclusión que los contribuyentes más ricos recibían en 2008 aproximadamente la misma porción de ingreso total que en vísperas de la segunda guerra cuando se tenía una mayor concentración del ingreso.

Asimismo, Deaton señala en coincidencia con el estudio de Piketty para la economía estadunidense que ha habido un cambio muy importante en cuanto al origen de los ingresos de los más ricos: durante el pasado los mismos provenían de la percepción de dividendos e intereses y  en la actualidad se originan en altos salarios, bonos y opciones de compra de acciones.

En su análisis Angus Deaton señala que las altas compensaciones de los ejecutivos resultan de la combinación de varias circunstancias: eliminación de regulaciones en los mercados de valores (mayor valor accionario) y reducción de impuestos a los más ricos, principalmente. Estas medidas se pueden haber combinado con mayor productividad y menor poder de negociación de otros grupos, pero no se sabe exactamente el peso real de cada una de ellas.

En cuanto a las perspectivas, para Angus Deaton la formación de nuevas élites ricas y poderosos pueden hacer vía la creación de importantes grupos de cabildeo que la actual desigualdad se perpetúe y limite las mismas instituciones democráticas que pugnan por un mayor reparto del ingreso nacional. Tiene también un efecto negativo en la reasignación de los recursos humanos, ya que los talentos buscaran colocarse en las empresas donde se tienen los más altos sueldos, que están por lo general en el medio financiero y desdeñarán las manufactureras.

A partir de estas observaciones mi interés por lo que pasa en nuestro país me ha conducido a recopilar algunas cifras que nos pueden dar un indicio en cuanto la generalización de esta tendencia en nuestro caso.

En muchas ocasiones hemos leído que nuestro país está entre los que muestran una mayor concentración y desigualdad en la distribución del ingreso en el continente americano. En la lista de los cinco más ricos personajes del mundo figura un empresario de nacionalidad mexicana y el monto de las personas consideradas en pobreza alcanzó los 53.3 millones de personas, lo que representa el 46.2% % de la población del país en 2014 frente al 47.4% y los 50.6 millones existentes en 2008 (en Estados Unidos se estimaba en 46.2 millones, es decir, el 15 % de la población en 2011)

Las cifras del módulo de condiciones socioeconómicas recopiladas desde 2008 por el INEGI en base a una encuesta a población seleccionada, recientemente objeto de una polémica por registrar cambios en su metodología sin consultarlo con el principal usuario de dicha información muestra que el ingreso corriente de los hogares más pobres ha tenido una ligera mejoría entre dicho año y el 2014: el decil más bajo de los hogares avanzó 23% en dicho lapso y el más alto lo hizo en 10%. En el decil de hogares intermedios el avance fue el más significativo ya que se alcanzó un incremento de 26%. Además, la diferencia entre los ingresos del decil más bajo y el más alto de los hogares que era de casi 25 veces en 2008 se redujo a 22.5 en 2014

Adicionalmente, el coeficiente de Gini que es una medida de la concentración, que oscila entre 0 y 1, siendo el uno la mayor concentración y el 0 la completa igualdad, muestra también una reducción en dicho lapso: se pasó de 0.478 a 0.452. El coeficiente para Estados Unidos se mantuvo más o menos constante entre finales de la guerra y 1970 y después ha comenzado a aumentar (0.408 era el coeficiente de Gini para Estados Unidos en 2011).

En el terreno laboral persisten condiciones que hacen que los ingresos para la población del país se mantengan bajos, lo que incide, en la distribución: los ingresos de las personas ocupadas con menos de dos salarios mínimos representan el 42% del total en 2016 (contra 39% el año previo), los ingresos salariales reales registran una caída con respecto a los existentes hace algunos años, la tasa de condiciones críticas de la ocupación[1] alcanzó 14.5% en 2016 (contra el 12% el año previo) y la tasa de ocupación en el sector informal se mantiene en alrededor del 27% de la población económicamente activa.

En cuanto a la incidencia de la educación en la capacitación laboral y sus repercusiones en la percepción de ingreso tal como sucede en los Estados Unidos, las cifras en el caso de nuestro país son bastante preocupantes si aceptamos que tenemos 7.5 millones de analfabetas y y 32 millones personas que apenas tienen una escolaridad de 4 años como máximo.

En general, tenemos que en nuestro país ha habido una relativa mejora en la distribución del ingreso a partir de una situación previa muy adversa aunque dado el crecimiento poblacional el número de pobres en términos absolutos ha aumentado. La comparación con respecto a Estados Unidos, no obstante los cambios comentados, se mantiene todavía muy a favor de dicho país.

Por otro lado, en materia de las compensaciones para los ejecutivos estamos observando una situación bastante similar en nuestro país a la registrada en Estados Unidos, ya que las diferencias salariales entre los altos ejecutivos y los directivos de reciente ingreso se ha disparado significativamente en los últimos años.

Los ingresos de los ejecutivos son en su mayoría confidenciales (dado que son establecidos por los consejos directivos con base a varios criterios, no se difunden muchas veces por razones de seguridad y dependen del sector donde se pagan), pero la cercanía con el mercado laboral de Estados Unidos y el cada vez mayor control de las corporaciones nacionales por intereses extranjeros hace que las percepciones se mantengan dentro de cierto margen de competitividad, que permita reternerlos en nuestro país.

El peso de estas remuneraciones dentro de los niveles más elevados de ingresos, cuando menos de los quintiles más altos, no lo conocemos en nuestro país, pero sin lugar a dudas deben estar creciendo muy por encima del promedio como sucede en otros países según se ha podido demostrar en varios estudios.

Los datos de compensaciones según un artículo de la revista Expansión (7/09/2011) pueden variar por el sector e incluyen bonos de productividad, aguinaldo y otras prestaciones no especificadas: en el automotriz están alrededor de 122 500 sujeto a la experiencia previa, en el de las tecnologías de la información de 141, 137, en el sector servicios (banca, seguros) el promedio puede ser de 147 066 mensuales y en la industria química de 150 mil pesos. Estos sueldos pueden ser 5 veces más grandes que el promedio de los ejecutivos de nivel medio. En fin, tenemos una situación salarial que juega a favor de mantener una elevada desigualdad entre los niveles de ingreso en particular de los más elevados




[1] La TCCO es el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que lo hace por más de 48 horas ganando hasta 2 salarios mínimos.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Deuda pública: se prenden los focos rojos.

Septiembre de 2016



Deuda pública: creciente inquietud en los observadores externos e internos



Los recientes ajustes de las grandes empresas calificadoras estadunidenses Moody´s y Standard & Poors sobre las perspectivas de la deuda pública del país que pasaron de estable a negativas han provocado inquietudes sobre la evolución de ésta durante la presente administración gubernamental que está por cumplir su cuarto año de gestión.

El saldo de la deuda del sector público tiene dos componentes: la deuda pública contratada con el exterior y la deuda interna que se fondea con recursos del sistema financiero local.

La deuda externa proviene de préstamos con la banca privada, con los organismos internacionales y de la colocación de bonos en los mercados internacionales. Ésta última tuvo niveles importantes desde principios de la década de los noventa, luego disminuyó y comenzó nuevamente a subir a partir de 2008. La deuda externa como proporción del PIB alcanzó los 11% en 2012 y llegó al 14% en 2015.

En cuanto al endeudamiento interno está aumentando su participación con respecto al PIB como resultado de privilegiar dicha vía sobre la externa por los problemas de pago que se tuvieron en el pasado (bajas reservas, volatilidad cambiaria y necesidad de contratar nuevos préstamos del exterior en condiciones poco atractivas). Esta representaba el 22% de la deuda con respecto al PIB en 2012 y subió al 31% en 2015.


En la actualidad, el endeudamiento interno proviene, en una parte importante, de la emisión de bonos de desarrollo a tasa fija en el mercado doméstico, cuyo monto se ha disparado de manera significativa.

La proporción de la deuda del sector con respecto a la economía (interna y externa) comenzó nuevamente a crecer a partir del gobierno de Felipe Calderón, y lo ha estado haciendo rápidamente durante lo que va del actual gobierno de Enrique Peña: pasó del 22.6% del PIB en 2006 a 35.9% en 2012 y se estima alcance el 48.5% en 2016. Tal parece que la preocupación de los gobiernos anteriores de Ernesto Zedillo y Vicente Fox por las crisis de pago asociada a la contratación de deuda y que condujo a ser más cuidadosos a recurrir a la misma desde mediados de la década de los noventa, ha quedado ya registrada en las páginas de la historia económica del país. Por otro lado, es falso que la historia no se vaya a repetir, ya que por desgracia nuestros políticos tienen una memoria muy corta (seis años) y las experiencias nos muestran que están muy lejos de aprender de los errores del pasado.

La misma tendencia de aumento muestra el concepto más amplio de deuda, el llamado saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público que incluye el gobierno y las empresas financieras y no financieras, el cual pasó de 37.7% del PIB en 2012, al 47% del PIB en 2015 y según estimaciones llegará al 50.5% el PIB en 2016.

El crecimiento de la deuda revela problemas evidentes en materia de planeación presupuestal por parte del actual gobierno que se derivan tanto de la combinación de una caída dramática en los ingresos petroleros como de las dificultades de índole política para ajustar el gasto corriente que involucra a las numerosas dependencias federales.

Los ingresos petroleros que constituyen alrededor del 30% de los ingresos totales del gobierno ha caído dramáticamente por los bajos precios de exportación de nuestras mezclas debido a la saturación del mercado petrolero por falta de acuerdo sobre las cuotas de producción: el precio promedio de la mezcla era de 101.96 dólares en 2012, disminuyó a 43.29 dólares en 2015 y en lo que va del año (hasta julio) registra un promedio de 32.25 dólares por barril.

La caída en los precios de nuestro petróleo ha implicado que los ingresos presupuestales por este concepto hayan registrado disminuciones significativas desde 2013 hasta lo que va del presente año. Las caídas más drásticas fueron de -32.8% en 2015 y de -19.6% en el periodo enero-junio del presente año.

Ante estas disminuciones espectaculares, el gasto corriente creció en 2014 en 5.6% y 4.9% en 2015 a pesar del recorte al gasto anunciado a principios de este último año por un monto de 124 mil 300 millones de pesos. El gasto corriente está estrechamente relacionado con la burocracia del gobierno federal, cuyo ajuste puede afectar potenciales votos electorales a favor del partido en el gobierno. En lo que va del presente año (hasta junio) el gasto se contrajo en -2.3% debido al ajuste presupuestal anunciado por el Secretario de Hacienda: el primero de 132 mil millones de pesos y segundo por 1.7 millones de pesos para el presente año. Este, sin embargo, va a afectar más a las inversiones de Pemex y CFE que a la nómina del gobierno. En puerta está un nuevo ajuste presupuestal para 2017 cuyo monto deberá todavía precisarse en el paquete fiscal del próximo año, aunque ya se habla que podría llegar hasta los 200 mil millones de pesos (en los precriterios de política económica para este año se había previsto un recorte de 175 mil millones de pesos).

La controvertida reforma fiscal que envió el gobierno en 2013 para aprobación de las cámaras y bajo la fuerte oposición de los empresarios, con el propósito de disminuir la dependencia de los ingresos petroleros y de contar con mayores recursos para el gasto ha sido por desgracia insuficiente para cubrir la caída de los mismos y el crecimiento del gasto. Esto a pesar de que los ingresos tributarios han tenido un comportamiento muy favorable en 2014, 2015 y en lo que va del presente año: 11.3%, 27.7% y 10.7% respectivamente.

Adicionalmente, la recaudación podría haber sido superior si la economía mexicana hubiera crecido a las tasas que se estimaban originalmente, lo cual no ha sucedido, ya que el crecimiento ha sido muy bajo: 1.4% en 2013, 2.1% en 2014, 2.5% en 2015 y probablemente se alcance apenas el 2.0 % este año. El gobierno bajó recientemente su rango de crecimiento para 2016 en coincidencia con los ajustes de otras instancias privadas a 2-2.5. El crecimiento promedio de la economía durante este gobierno ha sido más bajo que el de los últimos tres y de sus propias estimaciones.

Los políticos, por desgracia, sin importar el partido político al que pertenezcan no les interesa conocer el origen de los recursos presupuestales sólo quieren saber cuánto tienen y encontrar ingeniosas maneras de cómo gastarlo. Estos están ya listos a mantener sus feudos intocables como en el caso de varios secretarios de estados que han ya comenzado a manifestar que los recortes van afectar sólo a otras dependencias; los gobernadores o distinguidos miembros de ambas cámaras van a continuar presionando para buscan apoyar proyectos derivados de compromisos de campañas o cuya viabilidad está basada principalmente en buenos propósitos. En vista de tal escenario, el Secretario de Hacienda deberá por ello contar con toda la confianza del Presidente para poder disciplinar a sus colegas del gabinete y frenar las pretensiones del resto de la clase política de gastar lo que no se tiene. Esto puede resultar difícil si el funcionario le está apostando también a competir por la candidatura presidencial.