lunes, 18 de septiembre de 2017

Pobreza persistente y desigualdad creciente

Ciudad de México, septiembre del 2017


Pobreza persistente y desigualdad creciente



Después de 25 años de la existencia de SEDESOL y de una política social encaminada a reducir la pobreza a través de programas muy publicitados como Solidaridad, Progresa y su versión más reciente Prospera, los resultados no parecen ser del todo satisfactorios.

Los últimos datos publicados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares realizada por el INEGI en 2016 y la información del CONEVAL nos señala que el número de pobres se mantiene en 53.4 millones de personas, lo cual representa el 42% de la población del país.  En términos absolutos son cien mil personas más al monto existente en 2012. Sin embargo, en términos relativos se registra un avance, ya que en 2008 el porcentaje era del 47.4% de la población del país.

El monto de pobres en México puede ser cercano a la población de un país como Italia con 60 millones de habitantes, lo cual puede darnos una idea de la magnitud del problema que se tiene.

Adicionalmente, la población en pobreza extrema se ha reducido en términos absolutos al pasar de 11.5 millones en 2012 a 9.4 millones en 2016, es decir, menos de 2 millones de personas. En términos relativos se pasó de 9.5 % a 7.3% en el periodo antes considerado.

 A la par se ha dado una creciente desigualdad, según varios indicadores de ingresos, reportados por el mismo estudio: las familias más pobres del país tienen un ingreso promedio mensual de 2 722 pesos frente a 56, 285 a las familias más ricas (más de 20 veces). Además de que las diferencias campo ciudad se han acentuado, ya que los ingresos de las familias rurales ascendieron a 8 668 pesos contra 17 405 en el caso de las familias urbanas (más del doble).

La desigualdad, como ya muchos han anotado representa un obstáculo para el desarrollo del país, ya que frena el acceso a indicadores básicos como educación, salud e ingreso. Todo ello incide en la capacidad del individuo para mejorar su posición socioeconómica.

Cabe también destacar que muchos autores consideran que la política social no puede verse de manera aislada a la política económica, es decir, que si no hay crecimiento y generación de empleos las posibilidades de salir de la pobreza se reducen de manera considerable. En el crecimiento en el periodo considerado ha sido bajo, alrededor del 2.4% como promedio entre 2012-2016 aunque la tasa de desempleo (ocupación parcial y desocupación) se ha reducido en los últimos cinco años (de 11% a 9.4%).

Ante ello se requerirá de una combinación de políticas adecuadas basadas en el crecimiento y el empleo como ya lo ha señalado el último Informe de Desarrollo Humano de las NU que permita que el número de pobres se reduzca de manera consistente durante los próximos años.


Finalmente, las reducciones más notables en el número de pobres las hemos visto en China e India, gracias a las notables tasas de crecimiento que han registrado en los últimos años. Brasil y Sudáfrica estaban en el mismo camino, pero sus crecimientos se han interrumpido bruscamente. Tal parece que han comenzado a crecer nuevamente.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Narcotráfico imparable

Ciudad de México, Septiembre del 2017.

El auge del narco

El tráfico del narco incluye desde las drogas tradicionales como la mariguana, la cocaína y la heroína hasta las modernas anfetaminas. Sin embargo, los mercados de consumo se inclinan cada vez más por drogas de efectos sofisticados como la llamada “muerte gris”, que combina heroína con opioides sintéticos, una droga de alta peligrosidad y que ya ha matado a miles de personas en Estados Unidos.

Los cambios del mercado de consumo se notan en el aumento de la superficie sembrada de amapola, de la cual se extrae la heroína y en la disminución de la sembrada con mariguana; ésta se concentra geográficamente en el llamado Triángulo Dorado de Sinaloa, Durango y Chihuahua y en Guerrero, un poco más lejos del famoso perímetro.

La economía asociada al narco surge con el lavado del dinero de los traficantes a través de un sin número de negocios: desde funerarias hasta complejos turísticos. El monto de dicho tráfico puede ascender a varios miles de millones de dólares: un reporte sobre lavado de dinero a través del sistema financiero realizado por el Senado de Estados Unidos en 2012 Lavado de dinero y delitos financieros estimó cifras que oscilan entre los 19 a 39 mil millones de dólares. En fechas recientes, hemos leído de señalamientos hechos por las autoridades estadounidenses a vínculos entre el narco y figuras del mundo del espectáculo en nuestro país.

El control que tiene el narco se presenta en extensas áreas del país: centros turísticos, ciudades fronterizas, puertos, etcétera. La percepción de inseguridad se ha incrementado y es elevada en muchas ciudades de acuerdo a las encuestas disponibles: Villahermosa, Ecatepec, Chilpancingo, Reynosa, Coatzacoalcos y Fresnillo, entre otras. En muchas de ellas, la presencia de los grupos de narcotraficantes es muy visible. Los principales destinos turísticos del país Cancún, Acapulco y Los Cabos han sido gradualmente invadidos por violentos grupos de narcos que se disputan ferozmente las plazas ante los cuerpos de policías locales que son impotentes para hacerles frente.

La población se hace partícipe a través de las altas recompensas que reciben quienes trabajan en esta actividad; las autoridades colaboran gracias al pago de cuantiosas sumas; y la mayoría de la gente busca alejarse debido al temor de las represalias.

El tráfico de drogas no sólo ha impactado a la economía incluso la cultura ha sido impregnada de temas asociados al narco.

Los narcocorridos son tocados por bandas reconocidas y escuchados por la población; se escribe novela inspirada en el narco, se filman películas y hay un estilo arquitectónico que se identifica con esta actividad. Los narcos tienen también su particular manera de vestir, de hablar y de matar a sus rivales.

El ascenso del crimen está ligado estrechamente al trasiego de la droga en la mayor parte del país: se ejecuta, se secuestra y se extorsiona muchas veces por personas que están ligadas al mismo.

Las guerras entre los carteles de la droga por el control de las rutas de abasto y venta, ya sea el Grupo del Golfo, Los Zetas, Grupo del Pacífico, de Juárez u otros dejan cientos de muertos en muchas partes del país. El número de muertes estimado asciende a varios miles entre traficantes, civiles y miembros de las fuerzas armadas y grupos policíacos.

Los carteles han organizado verdaderos ejércitos privados integrados por jóvenes desempleados del campo y la ciudad, entrenados por ex militares y ex policías y armados con equipos sofisticados comprados en el exterior, que se desplazan con rapidez por la mayor parte del país, en muchos casos, bajo la protección comprada a las mismas autoridades. Los migrantes son también cooptados por los narcos en las zonas fronterizas, les ofrecen protección mientras trabajan para ellos y cuando la rechazan son eliminados.

El ejército y las diversas policías tienen una intervención creciente en lo que se refiere a frenar la producción y el tráfico de las drogas, pero su costo ha sido elevado en muertes.

En algunos sectores se expresa oposición a la intervención del ejército en las operaciones contra el narco dado que no existe un marco legal que las regule: la propuesta se conoce ahora como Ley de Seguridad Interior. En el legislativo todavía no hay acuerdo sobre los alcances que debe tener dicha legislación.

El narco es causa de tensión internacional. Estados Unidos es el mercado más importante de la droga producida en nuestro país y las autoridades estadounidenses nos acusan de que nuestros esfuerzos de control son insuficientes. El Presidente Trump, en una muestra más de su ya conocida ignorancia, llora sobre los muertos por el narcotráfico, pero no dice nada del crecimiento del consumo en su país.

El narco, sin embargo, es motivo de la cooperación bilateral a través del intercambio de información, capacitación y cierta ayuda económica, la llamada Iniciativa Mérida, para facilitar las cosas en México.

En el mundo se menciona de muchas iniciativas para comenzar a reglamentar el consumo de drogas, aunque son todavía casos de mercados pequeños y de drogas con efecto conocido. La venta regulada en ciudades como Montevideo y en Amsterdam.

En fin, no se ve un problema que vaya a tener una solución rápida en los próximos años mientras que el consumo es probable que se eleve como resultado de una mayor disponibilidad de tiempo libre (“sociedad del ocio”), de un ingreso más elevado y de la multiplicación de los canales de distribución.












lunes, 4 de septiembre de 2017

Procesos electorales cuestionados

Ciudad de México, Septiembre de 2017.


Procesos electorales cuestionados


Los políticos, decía un amigo, son los que finalmente dan trabajo a los profesionistas, por lo que la elección de los mismos a los cargos de representación debe ser motivo de nuestra mayor atención.

Las elecciones no son todavía confiables en nuestro país, a pesar de los cambios que se han hecho en la legislación electoral y que la han vuelto cada vez más compleja, pero no exenta de cuestionamientos.

Los tiempos de pre campañas de los candidatos son violados a través de diversas maneras a pesar de las sanciones que ello conlleva; los gobernantes en turno intervienen de manera poco escrupulosa para  favorecer a través del uso de los recursos públicos los candidatos de su mismo partido a los cargos sujetos a votación electoral.

El uso de los recursos públicos a favor de los candidatos del partido en el poder es extenso en los periodos previos (pre campañas y campañas) y durante las jornadas electorales, donde se afirma que el voto es muchas veces comprado y de acuerdo al monto se deciden las victorias electorales.

El INE encontró en las elecciones recientes rebases (mayor a 3%) a los topes de campaña en el caso de una gubernatura; de acuerdo a las reformas electorales cuando ello sucede y se combina con un triunfo inferior al 3% entre el ganador y el segundo lugar, las elecciones pueden ser anuladas. El asunto está en manos de los tribunales, que se deberán pronunciar en algún momento.

Ante ello, no falta la opinión de algunos reconocidos analistas políticos que consideran necesario nuevos cambios en las leyes electorales que eviten “lagunas” legales que permiten que se presenten las situaciones antes descritas que deterioran la confianza de los ciudadanos en los procesos electorales.

Las campañas electorales resultan muy caras para nuestro país; el financiamiento autorizado por el INE es muy superior al que se otorga en el extranjero de acuerdo al gasto por elector. El gasto aprobado para 2018 alcanza niveles históricos, aunque se dice que se realiza de acuerdo al marco legal (no incluye además lo que reciben los partidos de los gobiernos estatales, lo que aumenta considerablemente la cifra del gasto). Las iniciativas para modificar dicha metodología están congeladas en el Congreso por oposición de los principales partidos.

Los órganos de fiscalización reportan gastos muy superiores a los que señalan de manera oficial los partidos, lo que muestra que el dinero fluye hacia las campañas de muchos ámbitos y los mismos se ocultan de maneras muy creativas.

El INE, claro está que con la oposición de muchos, busca que los gastos en medios tengan un comportamiento adecuado durante las campañas, de tal manera que proporcionen información veraz sobre los  candidatos. En fecha reciente emitió una serie de recomendaciones a los medios aunque las mismas no son vinculantes.

Además el INE ha elaborado una serie de lineamientos el llamado “piso parejo”, para las próximas campañas electorales con el claro descontento de muchos políticos y medios de comunicación, orientados a restringir la promoción de los dirigentes políticos que buscan ser candidatos y de los funcionarios públicos que pretenden saltar a un puesto de elección al través del uso propagandístico de los programas sociales. Esto, a pesar de que, muchos probables candidatos han comenzado ya sus campañas usando diversas figuras como disfraz: coordinadores de organización, cobijados por nuevos grupos ciudadanos surgidos en las redes sociales, supuestas entrevistas de prensa que son ampliamente publicitadas en medios, etcétera. El poder judicial ha cuestionado la autoridad del INE por lo que no se sabe que quedará finalmente de la mencionada disposición.


La proximidad de las elecciones presidenciales en el 2018, de las cámaras legislativas, de gobernadores y otros cargos de varios niveles de gobierno, volverá a poner en el centro de la atención los gastos que se hacen para elegir a nuestros gobernantes.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Cambio climático desde México

Ciudad de México, agosto de 2017

Cambio climático

Las frecuentes contingencias ambientales en la ciudad de México, no parece que el mexicano promedio, las ligue con un problema medio ambiental. Por desgracia, son una clara muestra del deterioro que ha alcanzado el medio ambiente en nuestras grandes urbes y en el país en general por el uso del auto, de los combustibles fósiles y la destrucción de los ecosistemas

Aunque no somos de los grandes contaminadores de gases efecto invernadero a nivel mundial, nuestro país representa apenas el 1.7% de las emisiones globales contra el 20% de China nuestra participación en la economía y el comercio mundial nos hace de alguna manera responsable de contribuir a reducir dichas emisiones. Estas, se han demostrado de manera científica, son las principales fuentes del calentamiento global.

En México, de acuerdo a los compromisos internacionales y el liderazgo que las administraciones gubernamentales han mostrado en este terreno, se cuenta con una Ley General de Cambio Climático publicada en junio de 2012 que tiene como objetivo regular las emisiones de gases efecto invernadero, regular las acciones para la mitigación y adaptación del cambio climático, reducir la vulnerabilidad de la población y los ecosistemas y promover una economía competitiva, sustentable y de bajas emisiones de carbono.

En este marco se ha elaborado un Programa Especial de Cambio Climático de México ofrece la meta de reducir en 22% las emisiones de gases efecto invernadero en 2030 y de 50% de carbono negro. Además, prevé que en 2024 se genere el 35% de energía limpia y en 2030 el 43%. El cumplimiento de estas metas es voluntario, por lo que ello requerirá de un estrecho seguimiento de parte de la sociedad civil involucrada en el tema ambiental.

Finalmente, se publica periódicamente por la SEMARNAT un informe de la situación de medio ambiente, que permite conocer algunos datos importantes sobre la posición de México en el contexto internacional y sobre los riesgos locales. El informe publicado en 2016 por ejemplo, ubica al país entre los 15 principales por su volumen de emisiones de gases efecto invernadero, aunque las emisiones per cápita son de las más bajas dentro de, los países miembros de la OCDE; sobre los efectos de los cambios climáticos a nivel regional señala la posibilidad de menores lluvias en el centro-sur del país y que el incremento del nivel del mar podría afectar los ámbitos costeros con inundaciones, pérdida de humedales, erosión, intrusión de agua salada en los acuíferos y aumento en los niveles freáticos. Se incluye una lista de los estados con mayor riesgo de ser afectados.

Ante el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, suscrito por 195 países y con la meta de evitar que el calentamiento no suba por arriba de 2 grados centígrados sobre los niveles pre industriales. nuestro país ha ratificado el compromiso de reducir su dependencia de los recursos fósiles y aumentar el uso de las energías provenientes de fuentes alternativas.

El gobierno se ha comprometido a reducir en los próximos años nuestra dependencia de las fuentes de energía no renovable en particular a través de la utilización de las energía solar y eólica. El ejemplo de India parece ser muy ilustrativa de lo que puede lograrse, ya que es una clara política de dejar de consumir carbón y utilizar la energía solar a través de una oferta de costos muy atractivos. Lo mismo sucede con la utilización de los autos eléctricos que deberán sustituir gradualmente a los autos basados en el consumo de energías fósiles, de tal manera que para el 2030 sólo se vendan dichos autos en el país mencionado.

La destrucción de los ecosistemas es alarmante en la mayor parte del país. Las áreas de manglares se han reducido considerablemente debido al desarrollo de grandes conjuntos habitacionales lo que nos expone en mayor medida a la erosión de las corrientes marinas a lo largo de nuestras costas. Las selvas húmedas tropicales están cada vez más amenazadas por tala incontrolada en el sureste del país, lo que representa no sólo la destrucción del bosque sino de los ricos ecosistemas que cobijan. Los principales ríos del país están contaminados por basuras, escurrimientos químicos y cambios inducidos por el hombre que alteran sus sistemas alimentadores. Los mares son sujetos a descargas químicas, de combustibles, de residuos urbanos que destruyen a peces, crustáceos, arrecifes y otras formas de vida marina.


En general, existe en la mayoría de la población una indiferencia total a lo que pasa en nuestro medio ambiente, lo ven como una situación lejana y que no afecta su vida cotidiana. Esto es producto de la desinformación, que los problemas no se han difundido de manera debida y que la información se ha manejado entre las élites políticas y los especialistas mientras el gran público  no tiene el mayor interés sobre el tema.

lunes, 10 de julio de 2017

Elevada informalidad en México

Julio 2017

Informalidad

La economía informal representó el 23.6 % del PIB en 2015; el promedio del 2003 a este último año fue de 25.6% del PIB según el INEGI. El porcentaje más alto se registró en 2009 con 26.8%, lo que fue producto de la crisis económica de dicho año.

El 11.3%, según la misma fuente, corresponde a negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes y servicios y el 12.3% a otras modalidades de informalidad, es decir, trabajadores que no cuentan con el amparo de ningún marco legal e institucional.

El crecimiento de la economía informal durante el periodo de 2003 a 2015 fue de 1.7%, es decir, menor al 2.6% registrado para la economía formal.

La economía informal incluye el comercio ambulante, la oferta de servicios técnicos y algunos profesionales, la producción de servicios de baja calidad e incluso actividades delictivas como la prostitución, la piratería y la venta de drogas. En las grandes ciudades no hay esquina donde se pueda identificar una persona dedicada a una actividad informal principalmente a la venta de alimentos.

La tasa de informalidad ascendió a 56.7% de la población ocupada según el dato publicado por INEGI para 2016, es decir, a un total de 54.8 millones de trabajadores. Este porcentaje es ligeramente inferior al registrado en 2015: 57.9%  

La informalidad en México es mayor a la que se registró en promedio para América Latina y el Caribe 47.7% según cita de un alto funcionario de la OIT en 2014.

Los ingresos de los trabajadores informales están en los rangos muy bajos, su productividad es reducida y la precariedad es alta, entendida como fuerte rotación y nulas prestaciones de seguridad social.

Los clientes de esta economía padecen de malos servicios, productos de baja calidad y alto grado de insatisfacción. Sin embargo, los precios pueden estar por debajo de sus contrapartes en el sector formal.

La evasión fiscal ha sido estimada en el caso de algunas actividades informales como el comercio ambulante donde un estudio realizado en 2007 por el ITESM CCM reportó que representa el 0.676% de la recaudación y el 0.062% del PIB.

Los incentivos fiscales para integrar a los trabajadores de la economía informal han sido insuficientes como es el caso del Régimen de Pequeños Contribuyentes ahora Régimen de Incorporación Fiscal del SAT.

Los trabajadores de este sector son muchas veces sujetos a manipulaciones de orden político (clientelas de los partidos políticos), extorsión a través del pago de cuotas para el desempeño de sus actividades (“derechos de piso”) y son parte activa de las redes de corrupción que operan a nivel de las administraciones públicas.

La informalidad en términos de su proporción económica y laboral será difícil que desparezca en el mediano y largo plazo; el mismo bajo crecimiento que registra la economía (alrededor del 2% entre 2013-2016) alienta su expansión a nuevos giros de actividades.

Finalmente, aunque la informalidad se identificaba con los países en desarrollo, la presencia de ella es cada vez más frecuente en los mismos países desarrollados debido a los altos costos laborales, el desempleo y la migración.



lunes, 3 de julio de 2017

Deterioro ambiental en México

Julio de 2017

Deterioro ambiental en México


El deterioro ambiental del país es inmenso y creciente; los esfuerzos para detenerlo han fracasado.

Existen muchos aspectos que denotan el deterioro ambiental que registra el país tanto en sus áreas rurales como urbanas.

En las primeras destaca la erosión de los suelos, por la pérdida de vegetación y las prácticas agrícolas depredadoras, ya que según estimaciones el 17% de la tierra se considera seriamente erosionada, el 31% en un estado acelerado de erosión y el 38% tiene signos de erosión incipiente.

La pérdida de alrededor del 90% de las selvas tropicales por la tala inmoderada y por su transformación en zonas de ganadería extensiva como pasa en Veracruz, Tabasco, Chiapas y Campeche. La selva lacandona en Chiapas, caracterizada por su gran biodiversidad, se ha reducido de sus 1.8 millones de hectáreas originales a 500 mil por la desforestación causada por las empresas madereras y los pobladores que promueven el cambio del uso del suelo a actividades agropecuarias. Esta situación amenaza la existencia de muchas especies por la pérdida de hábitat como la guacamaya roja, pericos o mamíferos que son objeto de caza y tráfico ilegal por los crecientes asentamientos humanos que han surgido en el área.

En el caso de los bosques de zonas templadas tenemos la sobreexplotación de las diversas especies de coníferas en el Estado de México, Michoacán, Jalisco, Durango, Coahuila y Chihuahua, que está gradualmente acabando con ellas ante la ausencia de programas de reforestación adecuados.

En un estudio realizado hace algunos años se estimó que alrededor de 155 000 mil hectáreas se desforestaron anualmente en el país entre 2005-2010, debido al cambio del uso del suelo para la producción, los incendios forestales, la construcción de viviendas y los desarrollos turísticos.

La creciente destrucción de los manglares por el desarrollo de complejos turísticos expone a las zonas costeras a la violencia de los huracanes ante la falta de barreras naturales de protección como sucede en la llamada Riviera Maya, Costa del Golfo, Jalisco y Nayarit. La reciente polémica por el complejo turístico en el manglar de Tajamar, en Quintana Roo es una muestra más de lo que se está destruyendo en las zonas costeras del país.

La mayoría de los ríos están contaminados por las descargas de residuos urbanos, químicos y materiales diversos en particular en el caso de las corrientes que atraviesan zonas con concentración de población como son el río Lerma, el  Atoyac, el Grijalva, el Coatzacoalcos, el Papagayo, el Santa Catarina, el Pánuco, y muchos más.

La contaminación se observa también en los cuerpos de aguas: ríos, lagunas y otros por efectos de las descargas de basura, productos químicos y actividad petrolera como sucede en el sureste del país alrededor de los complejos petroquímicos, de gas y refinación de petróleo en particular en la cercanía del delta del río Coatzacoalcos. Las actividades mineras a cielo abierto, realizadas con pocos controles, han sido también causa de contaminaciones graves de corrientes fluviales en el noroeste del país como la sucedida en el río Sonora en Cananea hace algunos años.

El deterioro ambiental se refleja en la pérdida de la fauna local en la medida en que los ecosistemas son alterados de tal manera que muchas especies están ahora en peligro de extinción. El caso más visible es el que registra hoy en día la vaquita marina en el Golfo de Cortés por las prácticas pesqueras depredadoras que han reducido a su número a unos pocos ejemplares.

El deterioro ambiental asola a las grandes ciudades en particular la ciudad de México donde se tiene escasez de agua por la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos, lo que la obliga a traerla desde lugares remotos y a tenerla que bombear hasta las alturas de la ciudad de México. Esto en una zona que fue conocida en el pasado por ser una cuenca abundante en agua. El desalojo de las aguas negras y pluviales implica además un enorme esfuerzo para sacarla de la ciudad a través de grandes obras de ingeniería como son el Emisor Oriente, lo que demanda fuertes inversiones.

En las grandes ciudades tenemos también los problemas serios de contaminación del aire por las emisiones de los automóviles, las fábricas y demás actividades urbanas, que se presentan con recurrente emergencia en ciudades como México y en menor medida en Guadalajara y Monterrey. Los programas de restricción vehicular no han sido exitosos para evitar niveles de contaminación que son peligrosos para la salud de los habitantes de las ciudades.

Las áreas protegidas ya sea parques nacionales, reservas de la biósfera, áreas naturales protegidas (ANP) etcétera han servido poco para frenar el problema del deterioro a pesar de que su extensión se ha incrementado en los últimos años. La destrucción ambiental observada en las laderas del volcán de Toluca antaño declarado parque ahora bajo una nueva denominación, es un ejemplo de lo que se ha registrado en buena parte del país.

El principal problema es que no valoramos el medio ambiente, sólo cuando sufrimos los efectos de un incendio, de una inundación o de la contaminación (porque no podemos circular) es que nos acordamos que hemos alterado de manera radical el entorno en que vivimos. Sin embargo, el percatarnos de ello no nos lleva a asumir un comportamiento que revierta la situación actual, sino que nos vamos por el expediente fácil de acusar a los otros de los problemas y evitar cambiar nuestro modo de vida. La educación ambiental tiene que reforzarse a todos los niveles para inducir un mayor nivel de conservación de nuestros recursos naturales incluyendo el involucramiento directo de los propios interesados. La supuesta renovación de algunos de ellos no puede ser justificación para su explotación desmedida, ya que está conduciendo a la pérdida total de los mismos y a repercusiones negativas en muchos otros ámbitos.






lunes, 12 de junio de 2017

Las epidemias de obesidad y diabetes de México

Junio 2017

Las epidemias de obesidad y diabetes de México

Se está hablando, cada vez con mayor preocupación, de estas nuevas epidemias con efectos devastadores sobre la población, aunque no parece que muchos lo tomen en cuenta por desgracia enajenados en sus pensamientos por las rutinas de la vida cotidiana.

Las autoridades de salud pública las manejan de manera combinada, ya que señalan la estrecha asociación que existe entre una y otra enfermedad, lo cual ha sido demostrado a través de varios estudios.

Lo grave es que detrás de las mismas tenemos hábitos que se han formado de manera arraigada entre la población, sin importante la edad y el nivel social de los habitantes de este país, lo que hace muy difícil su erradicación en el corto y mediano plazo.

La alimentación de la mayoría de la población es excesiva, desinformada, caótica e insalubre: los cientos de puestos de alimentos de la informalidad y la proliferación de las cadenas de alimentos rápidos en la economía formal son parte hoy del paisaje urbano que nos rodea.

Además, los intentos para combatir ambas epidemias se chocan con una fuerte inversión publicitaria de las empresas que induce, a través de los diversos medios, a la población a consumir los productos alimenticios industrializados y las bebidas azucaradas embotelladas de sabores cautivantes.

En un reciente encuentro sobre el tema, el director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición comentó que entre el 50 y el 85 por ciento de la población ingiere una cantidad excesiva de azúcar y entre el 56 y 92 por ciento lo hace de grasas. Estos altos porcentajes nos dan una idea de la gravedad del problema.

A pesar de que se han hecho las normas más estrictas en materia de etiquetado de los alimentos todavía la inmensa mayoría de la población no asocia el contenido de los alimentos con los problemas de salud presentes o futuros. Esto lo percibe cualquiera cuando observa a su alrededor a los compradores en los supermercados tomar los productos de los anaqueles sin preocuparse a mirar el contenido de las etiquetas.

El país es uno de los grandes consumidores de refrescos embotellados azucarados, después quizás de Estados Unidos, a pesar de las abismales diferencias en el ingreso: basta ver a los obreros de la construcción que se desplazan a determinada hora del día con sus botellas de gaseosas en la mano para consumirlas en las aceras de las calles y avenidas de la gran urbe acompañados con algún otro escaso alimento (frijol, atún, chiles y tortillas, por lo general).

La caída en el nivel de ingreso (salarios bajos y temporales) deja también a la población de menores recursos sujeta a hábitos de consumo alimenticio que son muy poco sanos. Las enormes colas que se forman ante los puestos callejeros en torno a bancos, escuelas, hospitales, dependencias públicas. terminales de autotransporte y centros de transferencias son una muestra cotidiana de una ingesta alimenticia mala y desordenada.

Las epidemias se complican porque las industria alimenticia y refresquera con una directa responsabilidad en la magnitud del problema, ha buscado hasta ahora soslayarlo y atribuirlo, no a sus productos, sino a los excesos en que incurren los consumidores. En algunos casos, los menos han reducido el contenido de los azúcares y grasas de los productos que venden introduciendo el concepto de ligth (ligero) en sus presentaciones.

El impuesto a las bebidas azucaradas, parece que ayudó a reducir en alguna medida el consumo de los refrescos a pesar de que es frecuentemente atacado por los representantes de la industria con ánimo de desacreditarlo y eliminarlo. 

A pesar de que el debate está abierto sobre los malos hábitos de consumo de la población, en las escuelas elementales que es el espacio ideal para formar nuevos hábitos persiste el acceso de los niños a los alimentos con alto contenido en grasas saturadas y azúcares, ya sea en el interior de los planteles donde se los venden como en los puestos de los alrededores.

Las cifras estadísticas son alarmantes, el 33% de los niños menores de 11 años tiene sobrepeso y obesidad y el 56.3% de los adolescentes entre los 12 y los 19 años según la encuesta nacional de salud y nutrición (Ensanut de 2016).

En algunas instituciones como el IMSS, según señaló recientemente su director general, se ha procurado el retiro de los alimentos con azúcar refinada, grasas saturadas y sodio de las guarderías como medida preventiva. Este tipo de medidas debería generalizarse a dichas instancias de carácter público.

En muchos países, según los expertos, se toman medidas desde edades muy tempranas para evitar la creación de hábitos nocivos entre la población como la restricción de azúcares en la alimentación de los menores de 6 meses en Francia que puede estar detrás de un consumo mayor de agua embotellada durante las edades posteriores.

El avance de las políticas y de las medidas están siendo superadas por el crecimiento del problema. Este, aunque predominantemente urbano se está extendiendo a las zonas periféricas menos pobladas, por lo que en pueblos de Morelos, a pocos kilómetros de la ciudad de México, ya se pueden identificar epidemias de diabetes entre la población.

Los costos para atender la obesidad y la diabetes se han incrementado sensiblemente en la mayoría de las instituciones de salud pública y las proyecciones de estos van al alza, lo que va a requerir aumentar los presupuestos de las instituciones de salud pública del país durante los próximos años.


La magnitud que alcanza ahora el problema demanda, según la mayoría de los responsables de las instituciones de salud pública, construir una respuesta global que ataque causas y efectos incluyendo tratamientos adecuados (dietas, ejercicio y medicación) de manera inmediata.

La Secretaría de Salud declaró ya desde 2016 una emergencia sanitaria en el caso del sobrepeso y obesidad que muestra la población del país.