lunes, 10 de diciembre de 2018

Nuevo gobierno: cambio de símbolos


       Ciudad de México, diciembre de 2018



La sustitución de los símbolos del poder


El nuevo gobierno anunció y está llevando a cabo terminar con varios símbolos asociados a la Presidencia de la República: hacer de la casa presidencia de Los Pinos un museo abierto al público, prescindir del Estado Mayor Presidencial y vender el avión presidencial adquirido durante el gobierno de Calderón.

En muchos casos, me parece que el deseo de sustituir a los símbolos puede coexistir con la consideración de otras alternativas. La residencia, se ha dicho tenía una extensión 14 veces mayor a la Casa Blanca y servía no sólo de morada del presidente en turno sino también de oficinas, salones para muchas de sus reuniones, banquetes, conferencias de prensa, etcétera. La pretensión de convertirla en museo me parece improvisada, ya que crear un museo no es sólo poner una placa sino que implica muchas cosas más que pueden incluir los actuales recorridos por las casas y jardines pero también contar con una museografía y definir que se pretende mostrar en su interior. En cambio, si el nuevo presidente no quiere habitarla puede, sin embargo, utilizar sus instalaciones para actividades de su agenda de trabajo ahorrándose el gobierno la renta de otros espacios.

La desaparición del Estado Mayor Presidencial, con un presupuesto que llegó a presentar casi la mitad del asignado a la Oficina de la Presidencia y que realizaba funciones de protección, inteligencia y facilitador de los actos del mandatario en turno, además de símbolo se empareja con el propósito de la austeridad, aunque sus integrantes deberán regresar al ejército, la marina y la policía federal donde sin duda seguirán percibiendo un ingreso. Las funciones, quizás en un nivel más modesto, no se necesitan 159 elementos para cuidar al presidente y su familia (el agrupamiento en total tenía 1869 integrantes), van a tener que ser retomadas por un grupo más pequeño de gente calificada y bien pagada, ya que el pueblo no creo que esté preparado para desempeñar estas tareas a pesar de la mejor voluntad que tenga para ello.   

La venta del avión presidencial, comprado en el gobierno de Calderón y estrenado por el siguiente gobierno, fue sin duda una adquisición ostentosa frente a muchas otras necesidades, se señala que su costo fue de 218.7 millones de dólares, la venta ya está en proceso y probablemente no será un buen negocio dada que parece que en el marcado no es muy atractivo para este tipo de aviones. Sin embargo, se ha dicho que también el mismo destino tendrá la flotilla aérea presidencial que incluye otras naves menores y helicópteros, lo cual me parece una decisión precipitada dado que las mismas son compartidas por varias dependencias federales y pueden ser también utilizadas en casos de emergencia cuando se requiere disponer de ellas sin mayores trámites.

En sintonía, con esta sustitución de símbolos la nueva jefa de gobierno se dijo sorprendida porque encontró su nueva oficina con ventanas y puertas blindadas, por lo que procedió inmediatamente a retirarlas, ya que adujo no tiene miedo del pueblo. Sin embargo, su retiro tiene un costo y además dónde se pondrán las mismas, lo más probable es que terminen abandonadas en algún almacén del gobierno, lo que significa dinero tirado a la calle. Además, señaló que el edificio de la Jefatura de Gobierno se convertirá también en un museo, primero parece que la planta baja y posteriormente los otros pisos. Esto quiere decir que se mudará pronto a otro espacio, no sabemos si rentado o propiedad de la ciudad. Se dice que el museo se llamará virreinal, aunque ya existe uno en Tepotzotlán con una impresionante colección que dudo posea el gobierno capitalino.

En fin, veremos en los próximos días o semanas qué decisiones toman los nuevos secretarios de estado o gobernadores para sustituir símbolos conforme están haciendo autoridades de otros niveles y ámbitos. No digo destrucción de símbolos, ya que en mi opinión están sustituyendo los que se identifican con los gobiernos del pasado por los que quieren que ahora los ciudadanos los identifiquen tales como la modestia, austeridad, cercanía con el pueblo y desinterés por la parafernalia asociada al poder. Finalmente, cabe agregar que esto tampoco está asociado a lo que indebidamente se está llamando un cambio de régimen, ya que el nuestro está señalado en la Constitución como república federal, democrática, representativa y con división de poderes y hasta el momento ésta no sido modificada.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Una revolución tecnológica que produce asombro y alarma


Ciudad de México, diciembre de 2018

Una revolución tecnológica que produce asombro y alarma.[1]

El avance de la robotización y de la inteligencia artificial, según advierte el autor y periodista, tiene un aspecto negativo en la pérdida de empleos durante los próximos 15 o 20 años.

El autor lleva a cabo varias entrevistas a futurólogos para corroborar cómo se están dando los cambios en varios ámbitos laborales y sus probables efectos en el desempleo. Las opiniones las catalogo de acuerdo a sus fuentes como tecno optimistas y tecno pesimistas. Las primeras afirman que los cambios tecnológicos van a crear más empleos de los que destruyen, que todo será más barato y la gente tendrá más tiempo para el ocio. Las segundas tienen serias dudas a que los cambios nos lleven a un mundo feliz.

El autor menciona un ranking donde aparecen los trabajos que serán más amenazados por el avance tecnológico: los primeros serán los vendedores por teléfono, de seguros, los auditores, los bibliotecarios y los agentes aduaneros.
El avance tenderá a reemplazar a la mayoría de las labores principalmente las que implican rutinas tanto en las oficinas como en las fábricas, pero discrepo en cuánto a que incluya a los chefs, ya que considero que su trabajo está lejos de ser de rutina.

En cuanto al desempleo afirma que la gente que esté mejor preparada será la más hábil para moverse hacia otros empleos, aunque en la actualidad parece que de acuerdo a las estadísticas los índices de desempleo más altos son aquellos que tienen las personas con mejor preparación (titulados universitarios).

Por otro lado, el avance de la tecnología y de la inteligencia artificial tiene sus diferencias en cuanto a los niveles de desarrollo de los países probablemente Japón está a la cabeza, pero cuánto tardará para que dichos cambios se expandan a países como Kenia, Filipinas o Bolivia.

Adicionalmente, si los más preparados serán los que tengan empleo como el mismo autor señala, es probable que exista una creciente desigualdad social, lo que puede llevar a inestabilidad política. El autor se pronuncia por el ingreso básico universal como un medio para compensar la desigualdad, aunque es una propuesta que está todavía en discusión en muchos países.
Los países en desarrollo también serán amenazados porque los empleos están concentrados en sectores que serán más afectados por el cambio tecnológico. No ha habido, por falta de visión de la clase política, mayores inversiones en nuevas tecnologías y los sistemas educativos muestran muchas carencias complicadas por las distorsiones del internet (he escuchado recientes comentarios donde la gente ha considerado que la lectura de un libro es una cosa de museo).

En su diagnóstico de carreras del futuro el autor señala que éstas deberán ser más interdisciplinarias además de incluir más capacidades tecnológicas, habilidades de razonamiento crítico, resolución de problemas y trato interpersonal. El elemento auto motivacional debe según el mismo estar también presente, ya que de acuerdo a su experiencia si no hay pasión no hay vocación.

El autor expone los avances de la robotización y la inteligencia artificial en las áreas del periodismo, los servicios como el hospedaje y la alimentación, la banca, la asesoría legal, la contabilidad y los seguros, la medicina, la enseñanza, las fábricas, el transporte y el entretenimiento.

En su exposición enumera ejemplos que ha recopilado en el mundo ya sea directamente o a través de varias fuentes, aunque en ningún caso parece que los humanos podrán ser totalmente desplazados del de desempeño de actividades. En la mayoría de ellos la robotización coexiste con el desempeño humano insustituible en el periodismo, la medicina, los servicios legales, la educación, la manufactura y otras actividades.

En el epílogo incluye una lista de los 10 trabajos del futuro (lo que sería ya a partir de 2020) de los cuales sólo me veo en posibilidad de ejercer en asistencia en salud, la enseñanza y el ámbito de los artistas, los otros los considero lejos de mis habilidades.

El autor concluye que la pérdida de empleos en el corto plazo será lo más complicado, pero en el largo plazo habrá productos más baratos y mayor crecimiento económico.

El autor se expresa de manera positiva de los avances de la robotización en diversas áreas y en países como Japón, aunque en muchos casos en mi opinión las hará terriblemente aburridos y carentes de originalidad. En este sentido, soy partidario de lo que un entrevistado afirmó con respecto al cambio tecnológico: innovación pero con toque humano. No está por demás señalar que el mismo autor advierte de manera crítica que la adicción tecnológica está produciendo problemas de aislamiento, déficit de atención, depresión y hasta suicidios. En su mismo país de referencia Japón los jóvenes que viven pegados a los teclados electrónicos suman millones. En fin, los sicólogos y siquiatras van a tener más trabajo en los próximos años.

En cuanto a lo que afirma que el avance tecnológico nos dará más tiempo de ocio, que nos permitirá recuperar el arte, la conversación, la lectura y la buena música me parece que su visión choca con la realidad que ya estamos hoy observando debido a los severos problemas de adicción que llevan principalmente a los jóvenes a perderse en un mundo de intercambios triviales, videojuegos y realidades virtuales a través de las redes sociales. Esto aunado a que los jóvenes a pesar de los medios están cada vez más aislados como resultado de contar con aplicaciones electrónicas que les permiten contratar todo tipo de servicios (comida, compras, series de televisión, etcétera) sin tener que interactuar con otros seres humanos.

En fin, un mundo de alto desarrollo tecnológico que facilitará nuestra vida cotidiana, pero para mí muy poco atractivo en muchas áreas de actividades, donde probablemente van a proliferar personas aisladas con escaso contacto personal, muy dependiente de los medios electrónicos, con una dudosa capacidad de desarrollar las habilidades creativas y de razonamiento que el autor estima serían requeridas para sortear las complicaciones de la vida y por ello más fácil de manipulación.


[1] Andrés Oppenheimer ¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización, Debate, Primera edición agosto 2018.


lunes, 19 de noviembre de 2018

Una autora de intrincadas tramas



                            Ciudad de México, noviembre de 2018


Carla Guelfenbain, Contigo en la distancia, Alfaguara, 2015


El título de la novela proviene de una famosa canción del cantautor cubano César Portillo de la Luz, que la escribió en 1946 y ha sido interpretada por famosas voces, probablemente alude a la relación sentimental de dos de los personajes principales que perdura a pesar de la distancia geográfica entre ellos.

El personaje principal de la novela es Vera Sigel, judía ucraniana emigrada a Chile huyendo de la persecución nazi; en torno a ella se mueven personajes menores como Horacio Infante, Daniel, Emilia, Gracia, Julián, Manuel, etcétera

La novela está ambientada en Santiago, en un tiempo reciente, donde se contemplan como fondo los paisajes de la Cordillera nevada de los Andes, el cerro de San Cristóbal, se notan los cambios del clima, se señalan los amaneceres y atardeceres espectaculares, se describen algunos barrios, la vida urbana, la sociedad chilena, etcétera.

El argumento se construye en torno a la poderosa figura de Vera Sigal, quien se casa con un rico empresario, conoce al poeta Horacio Infante, con quien tiene una larga relación y posteriormente se convierte en una notable autora de cuentos, novelas y ensayos periodísticos, que son objeto de la crítica local e internacional.

Daniel y Emilia la conocen, ya en sus años maduros; el primero será su confidente y la segunda, una admiradora de su obra, quien descubre al final ser su nieta (Julián el único hijo la había engendrado cuando su madre Perla, ya casada vivía en Niza, donde estudiaba astronomía).
La autora desarrolla la novela a través de una construcción rica en reflexiones sobre la vida, con presentes y regresos al pasado que nos darán pistas sobre los personajes; se tiene cierta dosis de suspense en torno al accidente que sufre Vera Sigal, aunque no se llega a desentrañar totalmente sus causas (“Nunca sabría la verdad de lo ocurrido en la casa” declara Daniel). El lenguaje es rico, seguro y logra que el lector no se pierda en el mundo a veces intrincado que nos describe con extraordinaria habilidad la autora.

El libro se estructura a través de tres grandes segmentos e infinidad de pequeños capítulos que llevan los nombres de los personajes que los narran Daniel, Horacio y Emilia.

La novela, aunque la autora reconoce que es una ficción, señala también que incluye mucho de la vida de Clarice Lispector, famosa escritora brasileña de origen ucraniano y en la suya propia, de la cual sabemos que es hija de una profesora de filosofía de la Universidad de Chile, que estuvo casada con un productor televisivo y que tiene dos hijos. No se tienen, de manera extraña, antecedentes del padre. La larga dictadura chilena (1973-1990) es sólo objeto de una breve referencia: la detección de Vera Sigal y otras dos compañeras, una de las cuales es asesinada.

La obra, Premio Alfaguara de novela 2015, nos sumerge en la intrincada relación de varios personajes, retratados con gran habilidad por la autora a través de Daniel, Emilio y Horacio, que nos revelan las rivalidades que se dan en el medio intelectual (Vera-Horacio, Daniel-Gracia) que acaban por desplazar a los grandes afectos (amores y desamores); las soledades que los van aislando física y mentalmente y las incertidumbres que los llevan por nuevos caminos, experiencias de vida, hasta cumplir con su propio destino. No me deja sorprender que existen muchas coincidencias de vida, que juegan a favor de la trama de la novela: Emilia (la nieta), Julián (el hijo), Perla (la esposa infiel), el fugaz encuentro de Vera y Emilia, etcétera.

Por último, en la novela hay varias referencias astronómicas, conectadas al trabajo de los padres de Emilia, pero que de alguna manera se empatan a las personalidades de la gente: estrellas invisibles, galaxias perdidas en el espacio, constelaciones que atraen o que repelen, etcétera.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Una historia novelada en el marco de una guerra de conquista


Ciudad de México. Octubre de 2018



Batallón de San Patricio, de Pino Cacucci, Primera edición mayo 2018.

La novela está ambientada en el marco de la guerra de invasión de Estados Unidos a México del 1846 al 48.

El batallón mencionado se integró bajo el comando del irlandés John Riley (en algunos documentos O´Reily) por irlandeses, pero también con combatientes de otras nacionalidades y tomó el nombre del santo protector de Irlanda. En el estandarte del agrupamiento aparecía la figura del santo y la cruz irlandesa.

El mencionada Riley desertó junto con otros compañeros del ejército estadounidenses después de la guerra de separación de Texas y de su anexión a los Estados Unidos. El autor menciona entre las causas el malestar de los irlandeses por el racismo hacia ellos y los desmanes que se practicaban contra los mexicanos. Sin embargo, los militares mexicanos encabezados por el general Pedro Ampudia hicieron ofertas atractivas a los combatientes extranjeros del ejército estadounidenses para pasarse del lado mexicano: buena paga, tierras y otros incentivos.

En la novela se entremezcla la historia real con la ficción, la cual nos lleva a adentrarnos en la psicología del personaje principal: sus penas, amores, pasiones, resistencia ante la adversidad, descontento ante Santa Anna, etcétera.

El autor hizo una investigación detallada en archivos mexicanos sobre el desarrollo de los acontecimientos destacando los enfrentamientos bélicos de Palo Alto, Monterrey, la Angostura, Saltillo, Cerro Gordo y las batallas alrededor de la ciudad de México en particular el exconvento de Churubusco.

El autor no oculta sus simpatías por la causa de nuestro país, objeto de una invasión bajo supuestas diferencias en los límites fronterizos (la frontera del anexado estado de Texas la reclamaban hasta el río Bravo cuando se había establecido de común acuerdo que era el río Nueces) pero de hecho planeada desde muchos antes para  ocupar los territorios del norte mexicano por parte del presidente James Polk (1784-1850).

La defensa del ex convento de Churubusco representó la mayor hazaña del batallón, pero también el término de su lucha: los estadounidenses mejor armados y en mayor número los derrotaron y tomaron prisioneros junto con otros contingentes de tropas mexicanas, ya que en el combate participaron los batallones de  Bravos e Independencia (la defensa de la plaza estuvo a cargo de los generales  Pedro María Anaya y Miguel Rincón Gallardo, el primero es autor de la frase: “Si tuviéramos pólvora ustedes no estarían aquí” ante la pregunta del militar Twiggs).

El grupo de sobrevivientes capturados del mencionado batallón fue llevado a consejo de guerra, donde los militares estadounidenses bajo las órdenes del general Winfield Scott se mostraron arrogantes y decididos a condenarlos a muertes. A la mayoría se les condenó a morir ahorcados, pero hubo 23  que se les impuso la pena de linchamiento (50 latigazos) y con gran saña, la de ser marcados con un hierro candente en ambas mejillas con la palabra d es decir, desertor (se adujo indulto para este grupo ya que se había unido al ejército mexicano antes del inicio de la guerra contra México).

Un grupo fue ahorcado en la plaza de San Jacinto  y otro en las lomas de Mixcoac, haciendo coincidir para aumentar la pérdida de estima con el momento del izamiento de la bandera estadounidense en el castillo de Chapultec que había sido tomado por los invasores. En la mencionada plaza existo hoy una placa que registra el nombre de 71 irlandeses del batallón que pelearon por México  (los ahorcados fueron 46, 35 los muertos en el combate y 23 los indultados aunque parece que el batallón estaba integrado por 230 militares)

A pesar de que John Riley fue condenado el autor no deja muy claro el proceso que lo llevó al indulto aunque señala el feroz linchamiento y la marca de fuego en las dos mejillas (en algún otro documento se afirma que el militar exclamó que gracias a su fortaleza había sobrevivido a ello). Sin embargo, Riley se documenta en una nota escrita en junio de 1848 (un año después de su indulto) como militar mexicano que provoca admiración donde se presenta. El autor señala que Riley se trasladó a Veracruz, donde se ha descubierto un registro que señala que murió en el puerto víctima del alcohol aunque otra versión dice que regresó a Irlanda.

En 2010, en el marco del bicentenario de la independencia el gobierno de Irlanda regaló un busto de John Riley a México que se colocó también en la plaza de San Jacinto. No tengo conocimiento de donde se tomaron los rasgos faciales del personaje pero en el exconvento de Churubusco existe una litografía que discrepa un poco del mencionado busto.

El autor hace un retrato muy poco favorable de los militares estadounidenses más destacados como los generales Zacarías Taylor y Winfield Scott, el primero se encargó de las operaciones del norte y el segundo del desembarco en Veracruz y la toma de la capital. El primero era bonachón, esclavista y había emprendido varias campañas para el exterminio de los indios mientras que el segundo se comportó sin la menor compasión con los prisioneros que cayeron en sus manos.

El responsable de las operaciones del ejército mexicano y de sus derrotas tampoco recibe muchos comentarios favorables: Santa Anna es vanidoso, veleidoso, mal estratega e incluso puede haber sido traidor a su propio país si se comprueba algún día haber pactado con el gobierno de Washington la cesión de los territorios perdidos por una ridícula suma de dinero (Santa Anna fue llevada en un buque de guerra estadounidense de La Habana a Veracruz y después encabezó el ejército en las derrotas contra el invasor)

En anexos a la novela el autor anota que el tratado de Guadalupe Hidalgo que concluyó con la invasión permitió a Estados Unidos hacerse de los territorios de la Alta California y Nuevo México mientras que este país le dio 15 millones de México como compensación por los daños de guerra. Las tropas sólo se retirarían de México con la firma del injusto y depredador tratado.

Finalmente, de acuerdo al autor la guerra que el invasor nos quería hacer creer que era parte de un proceso de civilización en favor de un país de costumbres bárbaras se hizo cometiendo infinidad de atrocidades: violaciones, masacres, ahorcamientos, mutilaciones, linchamientos, fusilamientos, robos, etcétera.

Posdata:

No se dice en el libro que el general presidente José Joaquín de Herrera disolvió en 1848 lo que quedaba del batallón San Patricio y sus integrantes se dispersaron por el territorio nacional.

No se dice en el libro que su Alteza Serenísima salió al exilio en Colombia en 1847, de donde regresó brevemente 1853-55 para encabezar la presidencia a petición del partido conservador y que sería nuevamente expulsado por la revolución de Ayutla en el último año mencionado. El general regresaría años después, vivió en varios lugares, para morir tranquilo en la cama de su casa en la ciudad de México en 1876.

lunes, 22 de octubre de 2018

El cine que vemos en México


Ciudad de México, octubre de 2018


Nuestro cine de todos los días

En México, nuestro cine tuvo su época dorada de 1936-59. En América Latina EL país se dio a conocer a través del cine: las comedias rancheras, las canciones, las costumbres campiranas, las fiestas, los grandes actores y actrices (Pedro Armendáriz, Pedro Infante, Jorge Negrete, Dolores del Río, María Félix y muchos otros) y los grandes directores (Emilio Fernández, Fernando de Fuentes, Ismael Rodríguez) se conocieron a través del cine que tenía un amplio auditorio en Centroamérica y el sur del continente.

En los últimos años hemos visto que directores mexicanos que trabajan en el exterior son premiados por sus obras hechas principalmente en Estados Unidos son los casos: Alejando González Iñárritu (Oscar por “El Renacido”), Guillermo del Toro (Oscar por “La forma del agua”), o Alfonso Cuarón (León de Oro de Venecia por “Roma” realizada en México antes había recibido el Oscar a Mejor Director por Gravedad).

En el país se habla cada vez de más directores (hombres y mujeres) y de películas hechas localmente: se tiene un resurgimiento del cine mexicano quizás no visto desde los ochenta cuando hubo apoyos importantes que incluyen además de los ya mencionados: Carlos Reygadas, Amat Escalante, Carlos Bolado, Carlos Carrera, Tatiana Huezo, Marysa Sistach, Natalia Berinstain y muchos otros.

En contraste, el público que ve cine mexicano ha disminuido sensiblemente desde aquellos tiempos dorados donde los estrenos mexicanos eran ocasión de largas filas a las puertas de los grandes cines del Paseo de la Reforma e Insurgentes, los cuales hace mucho que fueron derribados. El país produjo en 2016, según fuentes de IMCINE, un número de 162 películas casi igual a las producidas en 1958. Sin embargo, la oferta de películas mexicanas en la cartelera cinematográfica crece de manera muy dispareja: en 2011 se exhibieron 73 películas contra 78 en 2016.

El público ha sido capturado de manera lamentable por el cine de poca calidad que nos ha invadido desde Hollywood, que nos ha convertido en uno de sus principales mercados de compra: el cine de violencia, asesinatos, masacres, seudohistórico, de comedias simplonas, de seres diabólicos, de superhombres o supermujeres, de historias basadas en “exitosos novelas” que nadie conoce, etcétera. Esto, no quiere decir, que en ocasiones dicho cine llegue a producir películas de gran calidad, ya que sin duda cuenta con dinero y talento para hacerlo como lo demuestran los numerosos directores de calidad que trabajan en Estados Unidos incluyendo a muchos extranjeros: Steven Spielberg, los hermanos Cohen, Christopher Nolan, James Cameron, Steven Soderbergh, entre otros.

El cine de Hollywood, por desgracia, no sólo ha borrado de las salas a las películas nacionales sino también a las extranjeras. En los años sesenta y setenta los cines nacionales proyectan más películas extranjeras que en la actualidad. El “neorralismo” italiano (Rossellini, Visconti, Fellini, De Sica), el cine vanguardista de Antonioni y Pasolini,  la “nouvelle vague” del cine francés (Godard, Resnais, Truffaut), los grandes directores como Igmar Bergman o japoneses como Akira Kurosawa se proyectaban en los cines de arte y en las salas comerciales de los cines de la ciudad. En nuestros días el cine francés o de cualquier otro país sólo lo podemos ver durante los festivales de cine o las muestras especiales, ya sea en la: Cineteca, la UNAM o en el llamado tour de cine francés, etcétera.

En la semana, cualquier interesado en ver una película puede echar una ojeada a la cartelera cinematográfica y percatarse de que la inmensa mayoría son películas estadounidenses, coproducciones con otros países, dos o tres mexicanas, dos o tres del cine francés, una de algún país con una cinta premiada en un festival internacional y ya no tenemos más opciones.

La menor presencia de nuestro cine y de otros países con excepción del estadounidense, es un problema que está también relacionado con la propiedad de las salas cinematográficas: hoy existen grandes cadenas como Cinépolis (Grupo Ramírez) o Cinemex (Grupo México) que controlan cientos de cines (más de cinco mil salas) en todo el país, para las cuales la distribución y exhibición del cine de procedencia estadounidense resulta más rentable que la de otro país. El cine mexicano tiene problemas de distribución y exhibición en el circuito comercial, ya que la cuota de mercado en la cartelera representa apenas el 10% contra el 35% que señala una fuente periodística para el cine francés.

Adicionalmente, para malestar de los cinéfilos el llamado cine de arte tiene pocos espacios: la cineteca nacional, instituciones culturales como IFAL, el CUC o Cinematógrafo del Chopo o algunas salas privadas que logran subsistir por contados años con públicos muy reducidos.

En el cine, de seguro el vanidoso e irritable presidente Trump no querrá obligarnos a cambiar las reglas de juego, pues su país tiene todas las de ganar y nosotros somos una ligera sombra ante su poderosa industria cinematográfica.

viernes, 5 de octubre de 2018

USMAC: hágase la voluntad del presidente Trump


      Ciudad de México, octubre 2018



       USMAC: hágase la voluntad del presidente Trump



La voluntad del irascible presidente Trump de cambiar el tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (llamado en inglés NAFTA) por otro, tema recurrente de su campaña cuando lo señaló como el peor tratado firmado por Estados Unidos y la amenaza de salirse de manera unilateral, llevó a los otros socios a la mesa de negociación para buscar no los mejores términos o “modernizarlo” como eufemísticamente algunos líderes políticos afirmaron con la intención de verse prudentes sino para  defender lo que se había logrado y salvar lo que se podía salvar. La demagogia del presidente apuntaba a atacar un tratado que, según sus palabras, significó pérdidas para el empleo, una menor inversión y un gran déficit comercial con sus socios. 

A lo largo de los últimos meses, los negociadores tanto mexicanos como canadienses, primero de manera conjunta y luego en lo individual lograron frenar algunas propuestas de los estadounidenses que estaban dirigidas a sacar el mayor provecho de la revisión en curso. Los mexicanos cedieron más rápido, pero los canadienses dieron más batalla.

En el caso de México, el interés central era el sector automotriz, donde los estadounidenses y también los canadienses consideraban que se había perdido empleos e inversión debido al bajo costo de la mano de obra mexicana combinado con el tratamiento arancelario preferencial otorgado por el tratado.

Los cambios en las reglas de contenido, mayor contenido regional, de algunos materiales, de algunas partes del vehículo y contenido específico laboral para zonas de alto salario, están dirigidas a frenar la ventaja de México. La propaganda oficial no lo reconoce, pero estos cambios van afectar la producción y el comercio desde México, lo que va significa menor empleo e inversión (40% del contenido laboral tendrá que venir de zonas de alto salario lo que se deberá restar a la producción de nuestro país). Además, de que el papeleo y la burocracia asociada se incrementará sustancialmente para acreditar el contenido de los autos. Sin embargo, el presidente Trump se entusiasma demasiado cuando espera que la pérdida de México se traslade a Estados Unidos: la creación de empleos está cada vez más limitada por la robotización de la producción, lo que ya está sucediendo a escala global. El único cambio podría materializarse si pasa de la amenaza a los hechos en cuanto al aumento de los aranceles a los automóviles (del 2.5% para los producidos fuera de área de Norteamérica  al 25% que es su propuesta actual).

En los casos tanto de México como Canadá, aunque los montos difieren, se establecieron cantidades específicos a las ventas de autos y de sus partes, que quedarían libres de los aranceles punitivos que pretendan establecer los estadounidenses en el futuro bajo el argumento que más le convenga y que será ahora el techo a cualquier expansión de la producción interna.

En mérito a los negociadores mexicanos se menciona que se logró frenar la propuesta estadounidense en  cuanto a la estacionalidad de algunas exportaciones competitivas de hortalizas y frutas aunque  parece que en el caso de la industria textil no corrieron con la misma suerte, ya que se limitará la compra de insumos provenientes de países fuera de la región.[1]

En el caso de la llamada cláusula de expiración, donde se nota claramente que los Estados Unidos van a tomarse tiempo para volver a ratificar el acuerdo, Canadá y México lograron que el periodo de vigencia del acuerdo se prolongue hasta 16 años, aunque se reunirán cada 6 años para revisarlo y de ello dependerá una extensión mayor. Esto, la propaganda oficial, tampoco lo reconoce introduce incertidumbre en los inversionistas como han ya reconocido expertos en comercio e inversión de los tres países.

En el caso de Canadá, cuya resistencia cedió hasta el último momento, en medio de insultos al premier Trudeau, a su principal negociadora la canciller Freeland y la siempre amenaza ahora esgrimida bajo el falaz argumento de la “seguridad nacional” de gravar a los autos con los aranceles antes señalados.

En el marco de la negociación bilateral Estados Unidos pugnaba por  abrir el mercado de productos lácteos  donde Canadá tiene un sistema de apoyos a la producción (se llama manejo de oferta administrada) aunque algo similar tienen también los estadounidenses, donde se logró un acceso de 3.6% al mercado total de dichos productos, para el caso de algunos productos (queso, leche. yogur y otros) se negoció un acceso gradual libre de arancel durante los próximos cinco años y se eliminó el sistema de precios de algunos tipos de leche. Trudeau ha prometido apoyo a los productores que serán afectados por la medida.[2]

El otro tema polémico se presentó en relación al mecanismo de solución de controversias donde la parte estadounidense buscaba eliminarlo pero los canadienses dieron la batalla por mantenerlo conservando los paneles binacionales para resolver disputas sobre el contenido del acuerdo (el reclamante deberá usar con exclusión uno de los foros previstos durante todo el procedimiento no hay opción de cambiar dice ahora el nuevo texto). Sin embargo, en materia de antidumping y medidas compensatorias el texto largo, confuso  y que será de difícil aplicación hace referencia a una autoridad investigadora y sólo a la revisión de la determinación final por parte de un panel que la podrá confirmar o bien regresarla para adecuarla a las recomendaciones del panel. Tal parece que el establecimiento del panel no sería en todos los casos, ya que solo procedería cuando hay inconformidad. No hay cambios en cuanto al derecho a retener las leyes internas en la materia y de poder contar con un proceso de revisión cuando haya cambios que se consideren afecten los derechos de los otros países. Además, cabe señalar que se eliminó el sistema que facilitaba a un inversionista demandar al gobierno de otro país por recibir un trato injusto que contenía el viejo texto en el capítulo de inversiones.

Adicionalmente, en el ámbito del interés canadiense estaba la protección de su industria cultural donde se logró mantener el trato preferencial y los derechos de propiedad intelectual, los cuales se extienden por la entera vida del autor más 70 años, aunque los canadienses querían una extensión menor.

En el caso de Canadá, no sabemos si es extensivo a México aunque debería serlo dado el carácter tripartito del acuerdo, está el tema de la protección de datos de las drogas farmacéuticas llamadas biológicas, la cual se extiende ahora hasta 10 años, dos años más a lo que se tiene actualmente y en donde se ha señalado en Canadá que ello puede significar que las versiones genéricas más baratas de dichos productos no serán disponibles como antes y los precios pueden ser más altos en promedio.

Finalmente, en el llamado comercio electrónico el tema de discusión giró en términos de los llamados mínimos que pueden ser exentos de aranceles e impuestos de venta locales cuando se compren en uno u otro de los países firmantes, montos que difiere en los casos de México (los aranceles se aplican por arriba de100 dólares) y de Canadá (lo aranceles se aplican por arriba de150 dólares y los de venta por arriba de 40 dólares).En el caso canadiense los productos transportados por el Servicio Postal de dicho país quedan fuera de esta normativa.

La voluntad última del belicoso presidente se manifestó en la introducción de una cláusula específica dirigida sin duda a China de prohibir a los firmantes un tratado comercial so pena de sacarlos del acuerdo (mano probablemente del asesor económico Peter Navarro que tiene a los chinos en la mira) y en el hecho de cambiar el nombre del tratado por USMCA. En México se dice que la soberanía está por encima de esta "declaración".

La euforia de la propaganda oficial en México, sólo superada por la del mismo presidente Trump, describe la conclusión de la negociación como la promesa de una nueva bonanza para el país en términos de empleos, inversión, comercio y crecimiento económico, esperemos vivirla para celebrarla.

En contraste, la propaganda del gobierno de Canadá  fue más escueta haciendo énfasis  en la creación de mejores empleos, el reforzamiento de los lazos comerciales, en la expansión del comercio en la región de Norteamérica y en haber defendido los intereses de Canadá. 

En general, los principales diarios de Estados Unidos y Canadá han sido bastantes reservados en sus comentarios sobre la conclusión de las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos señalando el desgaste político del premier Trudeau en provincias agrícolas como Quebec,  demasiado entusiasmo por parte del presidente estadounidense sobre lo que ganará con el nuevo acuerdo, efectos no considerados derivados del acuerdo que pueden limitar sus logros y la incertidumbre de que la conformación del nuevo congreso estadounidense a partir de enero del 2019 quiera poner su propia impronta en la ratificación del nuevo acuerdo.



[1] Los términos de la negociación de México se publicaron en el periódico Reforma del 2 de octubre de 2018
[2] Los términos de la negociación de Canadá se publicaron en el periódico Toronto Star News el 1º de octubre de 2018

jueves, 27 de septiembre de 2018

Un gran autor y un gran libro


Ciudad de México, septiembre de 2018



Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas[1]

En el célebre relato de Conrad, Marlow, un veterano marinero británico, hace un extenso recuento de sus experiencias vividas a otros colegas mientras esperan hacerse a la alta mar en la desembocadura del río Támesis en medio del paisaje y de las luces distantes de Londres.

El relato de Marlow nos lleva hacia un país africano, atravesado por un gran río, donde ha conseguido trabajo para conducir una vieja embarcación fluvial que se desplaza regularmente por dicha corriente hacia los enclaves ubicados en medio de la selva donde se concentra el marfil, el producto principal de la empresa extranjera.

Las primeras impresiones de Marlow son muy negativas, ya que en la sede de la compañía ubicada en una ciudad desconocida al margen del gran río, conoce a muchos empleados locales enfermos que sólo esperan la llegada de la muerte ante la indiferencia de los empleadores europeos que continúan a realizar sus labores diarias.

Marlow tiene como primera tarea reparar la embarcación que se encuentra averiada con las piezas que puede encontrar a su alrededor y cuando finalmente lo logra conducir a un grupo de europeos empleados de la empresa hacia un enclave situado río adentro donde reside Kurtz, uno de los empleados más exitoso de la compañía, que a veces ejerce el periodismo, dando a conocer al exterior el mundo primitivo que lo rodea. La idea que tiene Marlow de Kurtz es de un personaje de leyenda, por lo que tiene un gran deseo de conocerlo y está lejos de imaginar el macabro mundo donde se ha precipitado.

En el trayecto en medio de una selva espesa, descrita con particular detalle por el autor, se sienten observados por los nativos que residen en las orillas del gran río, algunos pacíficos, otros en plena actitud beligerante, en medio de la neblina y de un calor sofocante que hace al viaje parecerse a una pesadilla.
Los viajeros en un punto del trayecto son asaltados por un grupo de nativos (luego sabrán que han sido instigados a ello), y finalmente encuentran a Kurtz, que está mortalmente enfermo pero que es visto con particular reverencia por ellos, que lo han hecho una especie de ser superior.

El famoso Kurtz vive en un cercado rodeado de cabezas decapitadas y empaladas, es cuidado por los nativos y por una especie de sacerdotisa, que los observa desafiante. Los visitantes logran intuir de alguna manera el mundo macabro que rodea al personaje (sólo un muchacho ruso lo acompaña que se encarga de relatar la espantosa transformación sufrida por el personaje).

El personaje es conducido a la embarcación contra su voluntad aunque hace un intento de huida en busca de los nativos, Marlow se lo impide. Kurtz fallece en el viaje de regreso, aunque antes deja escapar algunas expresiones que revelan el horror de lo que había vivido que lo ha despojado de su condición humana. El personaje que ahora conoce Marlow y sus acompañantes había caído ya en un abismo de donde nunca saldría.

En cierto sentido, el personaje había sufrido una degradación moral como resultado de la soledad en que vivía, a las costumbres que había adaptado de sus seguidores indígenas y a los trastornos de su mente que había caído en un mundo alucinante.

Marlow recibe de Kurtz, antes de morir, parte de sus documentos con el interés de que éstos lleguen a sus conocidos en Europa y se sepa de su vida en estas inhóspitas tierras.

Marlow lleva a cabo con esmero su misión, cuando regresa a Europa después de residir un tiempo en África, y tiene contacto con la ex novia de Kurtz que recibe la visita con una gran alegría auto engañándose del afecto del finado, lo que el improvisado mensajero se encarga de reforzar afirmando que sus últimas palabras habían sido dirigidas a ella.

La novela de Joseph Conrad combina realidad y ficción dado que el autor tenía conocimiento por varios de sus contactos diplomáticos de las experiencias de los europeos en su trato con los indígenas en los enclaves ubicados en tierras africanas donde prevalecía el racismo, la explotación y la muerte.

La compañía a que hace referencia el autor es históricamente la empresa belga que se adueñó y encargó de la explotación de la riqueza natural del Congo (hoy dos países la República del Congo y la República Democrática del Congo), cuyo principal accionista era el soberano belga Leopoldo II y que fue acusada de exterminadora de los indígenas en sus explotaciones del marfil y caucho. El enorme país africano sería después, como resultado de crecientes protestas, cedido al reino de Bélgica mientras que el resto del continente sería repartido en la conferencia internacional de Berlín entre las grandes potencias europeas.

Además, hay que señalar que Joseph Conrad contaba con la experiencia de marino, ya que había viajado extensamente alrededor del mundo, por lo que conocía la manera de pensar de ellos, la vida en solitario que llevaban y los relatos que transmitían a sus compañeros en sus momentos de ocio.

Los personajes protagónicos de Conrad, en este caso Kurtz, muestran una gran perturbación mental, transgresión de costumbres y destinos fatales que los llevan gradualmente a su destrucción en medio de ambientes muy hostiles, en el cual los hombres se pierden de manera irremediable. El personaje de Conrad puede estar inspirado en los grandes aventureros europeos que dieron a conocer el continente africano al resto del mundo como el médico y misionero David Levingston y el periodista y aventurero Henry Morton Stanley que primero lo reencontró en Tanzania después de haber sido dado por desaparecido (es famosa la frase “David Levingston, supongo”), lo acompañó un tiempo y luego siguió su propio recorrido como agente del rey de Bélgica en la construcción de su gran empresa explotadora de la riqueza africana.

Finalmente, la obra de Joseph Conrad tiene similitudes con la de Herman. Menville y Robert Louis Stevenson que también tienen protagonistas que son marineros, que viven en países remotos y en ambientes adversos que los hacen cometer acciones inexplicables.


[1] Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, edición de 2007 (la primera fue en 1902)