lunes, 24 de agosto de 2026

Robo de combutible y gas

 

24 de agosto de 2026

 

Robo de combustible y gas

En las cifras sobre el robo de combustibles existe una multitud de fuentes confiables y no confiables, por lo que es difícil precisar montos y alcances. Sin duda es una práctica que tiene muchos años, pero de la cual es mérito del gobierno anterior de haber comenzado a transparentarlo.

A los pocos meses de su administración, es decir, 2019, AMLO señaló de manera contundente que el robo de combustibles en los ductos (oleoductos y gasoductos) no podía continuar dadas las enormes pérdidas que ello representaba para Pemex, lo cual no era más que un signo de la corrupción que imperaba en muchas áreas de la administración pública del país. El robo fue denominado por la prensa bajo el calificativo de “huachicol”, que pronto se popularizó (se trata de un término que viene del latín, que se usó en el siglo pasado en México para calificar a los vendedores que diluían el alcohol con agua y hoy se asocia al robo y comercialización del combustible). La vigilancia de ductos en la empresa está a cargo de un área que se llama Salvaguarda Estratégica dentro de la Dirección de Planeación, coordinación, desempeño y sostenibilidad mientras que la operación de los ductos se lleva a cabo por el área de Logística (almacenamiento y transporte de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos), de acuerdo con el nuevo Estatuto de Pemex.

En este sentido, en mayo de 2019 para evitar que el robo de los ductos continuara se lanzó un programa de arrendamiento de 631 unidades de autotanques para transportar el líquido a todo el país por vía terrestre y disminuir el transporte por ducto. Esa operación, aunque fondeada con recursos de Pemex (a través de la filial I.I.I. Servicies) fue operada por la SEDENA que se encargó de contratar a los conductores y ejecutar el programa de vigilancia requerido de acuerdo con Pemex Logística. Los recursos destinados a este arrendamiento sumaron 12 mil 441 millones de pesos. Las nuevas unidades comenzaron a circular bajo la vigilancia del Ejército y de la Policía Federal (luego Guardia Nacional).

Asimismo, Pemex reforzó el área de la subdirección de salvaguarda estratégica con personal, equipo y capacitación para poder realizar un mejor seguimiento de los ductos y controlar las actividades de los grupos delictivos; se inyectaron recursos, aunque de manera insuficiente en el SCADA (siglas en inglés de lo que se conoce como sistema  de obtención de información, control y supervisión a distancia) que permite tener información sobre la conducción de combustibles en los ductos y la caída de presión en caso de robo, que había que modernizarlo conforme el avance tecnológico en particular debido a los robos que se registraban.

A pesar de lo anterior, el robo después de disminuir de manera significativa en 2019 se comenzó de nuevo a disparar desde 2022 aumentando las pérdidas para la empresa ante lo que se consideró como un involucramiento cada vez mayor de los grupos delictivos organizados, de las poblaciones (familias enteras que viven de esta actividad ilícita) , autoridades de los diversos órdenes de gobierno, personal de la propia empresa y un marco legal que permite que los delincuentes puedan librar fácilmente la cárcel (recientes cambios le dan a la Guardia Nacional la facultad de perseguir delitos lo que apoya la labor de los ministerios públicos, aunque ignoro si las penas se han vuelto más severas en estos casos). El robo está presente principalmente en el centro y occidente del país (Veracruz, Puebla, Hidalgo, Estado de México, Guanajuato y Jalisco).

Las cifras del robo de combustible que se tienen hasta 2025 muestran una baja en las tomas clandestinas, pero por la información que circula en la prensa puede haber aumentado durante 2025.  Esto llevaría a que el número de tomas haya disminuido, aunque el volumen del decomiso de combustible registrado en 2025 haya aumentado en 15.3% (desviación volumétrica).

Número de tomas clandestinas

Años

Número de tomas

2018

13,822

2019

12,222

2020

10,968

2021

10,929

2022

13,832

2023

14,000

2024

11,774

2025

10,591

Fuente: Pemex

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desviaciones volumétricas (mbd)

Años

Desviación promedio (mbd)

2018

55,900

2019

6,015

2020

4,302

2021

4,100

2022

11,276

2023

14,924

2024

17,000

2025

19,600

Fuente: Pemex

En términos de valor según lo reportado por Pemex en sus informes a reguladores se tuvo un aumento del 10% entre 2024 y 2025 y de 7.2% entre el segundo trimestre de 2026 y el mismo periodo del año anterior.

Estimación de pérdidas por robo (miles de millones de pesos)

Años

(mmp)

2018

39,300

2019

4,645

2020

4,279

2021

7,249

2022

18,744

2023

20,169

2024

20,529

2025

22,491

2026 segundo trimestre

12,992

Fuente: Pemex

 

 

La información cuantitativa sobre el volumen robado en cuanto a gas (LP) no se tiene disponible, pero se menciona después de varias operaciones de rastreo de tomas realizadas por el personal de Pemex y decomisos en carreteras por la Guardia Nacional que el volumen también se disparó concentrándose en algunos estados del centro del país Puebla, Tlaxcala, Edomex e Hidalgo.

El robo de combustible se contabiliza entre los costos operativos de la empresa e inciden en el estado de resultados ( en el pasado Logística le cargaba los robos al área que se llama actualmente operaciones industriales, pero ahora parece que esta los asume directamente según los resultados registradas por segmento que buscan ocultar las pérdidas de la refinación que resulta ahora con ganancias después de registrar pérdidas que representaron por muchos años (2019-2024) el 80% de la empresa, una “milagrosa” recuperación)

En fecha más reciente en especificó desde el 2025 se comenzó a detectar el llamado “huachicol fiscal” que no es otra cosa que el  contrabando  practicado con la exportación de crudo, que se refina  en Texas y la posterior importación al país bajo una fracción arancelaria que les permite evadir el pago correcto de impuestos (se ha mencionado que es la vía para importar diésel pero también otros derivados sin pagar el IEPS y el IVA que les corresponde) y venderlo a un precio más bajo, cuyo monto de acuerdo con diversas fuentes fue considerable estando implicado personal aduanero bajo el mando de la SEMAR, el crimen organizado, funcionarios públicos, empresarios y agencias aduanales. El daño no es directamente para Pemex sino para la hacienda pública (para Pemex es indirecto ya que deja de vender localmente el producto).

El monto del contrabando de combustibles varía de acuerdo con las fuentes, aunque es probable que cualquiera que sea la cifra esté subestimada por ejemplo el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estimó que las pérdidas por evasión del IEPS y el IVA pueden llegar a ascender hasta 177 mil millones de pesos, 124 mil por IEPS y 53 000 por IVA. Estas operaciones de importación ilegal se han detectado en Baja California, Tamaulipas y Coahuila, principalmente, pero el producto se distribuye en las gasolineras de todo el país (los decomisos han sido ampliamente comentados en la prensa existiendo investigaciones sobre muchos de los implicados incluso altos mandos de la Marina sin que hasta ahora el gobierno haya presentado un informe completo sobre las pérdidas ocasionadas por estas prácticas ilícitas).

En este contexto es necesario reforzar el combate al robo de combustibles a través de un trabajo interno dentro de Pemex más coordinado (la subdirección de salvaguarda estratégica está en manos de militares y Logística es dirigida por un funcionario con formación policiaca), controles más estrictos sobre el personal civil y militar, equipamiento adecuado y continuar, siempre que se tengan los recursos hasta ahora muy limitados, con la modernización del SCADA (siglas en inglés de lo que se conoce como sistema de obtención de información, control y supervisión a distancia), que permite supervisar la conducción del combustible y la pérdida de presión  en los ductos (se requieren equipos y sistemas digitales actualizados para operaciones más sofisticadas de detección); estos sufren de robo, vandalismo y otros daños que ha provocado que los equipos de protección estén fuera de operación, pero la falta de recursos no ha permitido la adquisición de equipos y la realización de la obras materiales necesarias para su reparación. El gasto en mantenimiento ha permanecido sin cambios significativos por varios años.

En vista de su reciente crecimiento tanto del robo de combustible (el huachicol a secas) como del contrabando de combustible (ahora le llaman huachicol fiscal) se han convertido en una actividad más del crimen organizado, por lo que su combate será difícil y demandará cuando menos en el caso del primero trabajar de manera coordinada con varias instancias externas a Pemex para conseguir resultados incluso con las comunidades locales que protegen a los delincuentes, ya que les aportan diversos apoyos monetarios y en especie (el personal de Pemex como la Guardia Nacional sufre agresiones de todo tipo por los pobladores locales cuando llevan a cabo sus operativos para la captura de los delincuentes) .

 

 

 

 

 

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