lunes, 17 de agosto de 2026

Economía y tipo de cambio

                                                                       17 de agosto de 2026

 

Economía y tipo de cambio

 

En la reciente apreciación mostrada por el tipo de cambio la presidenta (que evidentemente no sabe ni entiende de economía, pero tampoco parece que lo hagan sus asesores salvo que estos se limiten a respaldar sólo noticias que sean positivas lo que los pintaría muy mal en su integridad ética e intelectual) manifestó que esta revela la fortaleza de la economía mexicana cuando para muchos analistas no existen los supuestos vínculos para tal aseveración.

 

La economía mexicana está estancada (mostró una relativa alza en mayo por efecto del gasto del Mundial y efecto de rebote de un trimestre con crecimiento muy bajo 0.2%,), sus perspectivas de crecimiento son muy bajas de apenas 1.2% al cierre de este año, la inversión no se recupera y las finanzas públicas se están deteriorando rápidamente por rigideces en el gasto e ingresos en caída de tal manera que se advierte el riesgo de que el país llegue a perder el grado de inversión en algunos meses, con lo que el costo de la contratación de la deuda se elevaría sensiblemente.

 

 

Años

PIB Real (%)

Tasa de inflación (%)

Tasa de interés (Cetes a 28 días) (promedio)

Tipo de cambio (pesos por dólar) (promedio)

2018

2.2

4.9

8.0

19.66

2019

 -0.1

3.6

7.2

18.87

2020.

-8.5

3.4

5.3

19.93

2021

 4.8

7.4

4.9

20.51

2022

3.1

7.8

7.6

20.02

2023

3.2

4.7

11.1

17.74

2024

1.4

4.49

10.72

18.33

2025

0.7

3.70

7.57

18.66

2026

1.2 enero-junio

3.5 enero-julio

6.56 enero-julio

17.46

enero-julio

Fuente: INEGI, Banxico

 

 

En los años descritos se pueden observar diversas combinaciones: en 2020 (el año del COVID 19) se tiene una drástica caída del crecimiento, de la inflación, de los cetes (tasa de interés) mientras se presentó una apreciación del tipo de cambio;  en 2025 la tasa de crecimiento, la tasa de inflación y la de Cetes  cayeron, pero el tipo de cambio se apreció; y en 2026 entre enero y julio se tiene un crecimiento al segundo trimestre mayor (que contrasta con el bajo del trimestre anterior) pero con caída en la tasa de inflación y cetes mientras que el tipo de cambio se apreció.

 

Lo anterior demuestra que el tipo de cambio se mueve por factores que no están necesariamente ligados a variables económicas internas, lo que se desprende de la existencia de mercados de divisas que están estrechamente conectados y cuyos operadores consideran algunas variables como determinantes ajenas muchas veces a las perspectivas económicas de cada país (con excepción a lo que pasa en Estados Unidos cuyo déficit y monto de deuda está debilitando al dólar lo que explica el reciente apoyo del Tesoro de dicho país para apoyar el yen).

 

Een este contexto el principal motivo detrás de los movimientos cambiarios reside en la estimación de algunos factores que sustentan rendimientos favorables a los inversionistas que mueven sus abundantes recursos a través de estos mercados interconectados.

 

En la explicación de estos movimientos se consideran factores como el llamado carry trade (apuestas a rendimientos basados en captar recursos a bajos costos y moverlos entre divisas fuertes y débiles como está sucediendo ahora en Japón con una tasa de referencia de 1% que resulta muy atractiva para endeudarse en yenes  y comprar luego otras monedas entre ellas el peso mexicano con el yen), los diferenciales en las tasas de intereses locales (que toman en cuenta las políticas monetarias locales de los bancos centrales basadas en la inflación interna) y factores de riesgos de índole principalmente internacional (guerra en el Medio Oriente).

 

En general estas consideraciones llevan a que estos movimientos sean altamente volátiles, lo que produce repentinas apreciaciones y depreciaciones de las divisas.

 

Los recientes movimientos en la apreciación del tipo de cambio (5.4% según señalan algunos analistas) en nuestro país parecen corresponder a los que han llevado también a la apreciación de otras divisas como el real brasileño (9%), la divisa coreana y algunas otras y no a factores que estén asociados a consideraciones sobre las perspectivas económicas del país (el banco central no ha movido en sus últimas sesiones la tasa de interés al igual que no lo ha hecho la FED en Estados Unidos manteniendo el diferencial que hace atractiva la inversión en la divisa mexicana). Esto sin dejar de lado, el hecho de que la menor tasa de inflación en México esté detrás de la decisión del Banxico de no mover la tasa de interés y afectar el diferencial que está atrayendo a los inversionistas en el peso mexicano.

 

En la opinión de algunos analistas el envío de remesas que (no dependen de las condiciones económicas internas) y el saldo de la balanza comercial (exportaciones contra importaciones) que dependen en parte (las exportaciones dependen de la economía de Estados Unidos mientras que las compras externas están vinculadas a la recuperación de la inversión) son factores que coadyuvan a apoyar una mejor cotización del peso frente al dólar, aunque en todo caso no son flujos determinantes en las consideraciones de los inversionistas que mueven grandes recursos en los mercados de divisas internacionales.

 

En este contexto, no está por demás agregar que los movimientos de apreciación y/o depreciación tienen efectos diferenciales en las cuentas externas e internas del país, ya que pueden castigar a las exportaciones de bienes y servicios al hacerlos más caros (parece que hasta ahora no ha sucedido en el caso de México por el crecimiento que muestran las ventas principalmente al mercado estadounidense 25.7% quizás pactadas desde el año anterior a un tipo de cambio más favorable o  la integración que tienen las cadenas productivas que no facilitan los ajustes rápidos en las compras derivados de cambios en la paridad) pero también reduce el costo de las importaciones y de la deuda en moneda extranjera.

 

En el corto y mediano plazo las perspectivas del tipo de cambio que maneja el sector privado mantendrían la apreciación en 2026 y habría un ajuste hacia la baja en 2027; en precriterios 2027 el gobierno mantiene una perspectiva de menor apreciación del peso y una meta similar de 18.5 pesos por dólar a la de los privados para 2027.

 

Dicho lo anterior, en el caso de las empresas, va como ejemplo Pemex y la CFE, los movimientos cambiarios llevan a ajustes derivados de las posiciones que tengan en dólares, por lo que pueden ser positivos o negativos: entre enero y junio la primera empresa perdió 12 mil millones de pesos por ajustes cambiarios contra una ganancia de 21 mil millones de pesos en el mismo periodo del año pasado (690 millones de dólares al tipo de cambio actual) mientras la CFE perdió 31 mil millones de pesos contra 62 mil millones del año pasado (1,750 millones de dólares). Tener, entonces cuidado, cuando se afirma por la mandataria que la apreciación trae beneficios al país.


No hay comentarios:

Publicar un comentario