5 de octubre
2026
Una impresión personal del sistema de
salud pública
Esta nota busca reflejar mis impresiones
personales sobre el sistema de salud pública. Soy usuario de este sistema desde
hace algunos años, en particular desde que dejé de pagar
por el alto costo que representaba para mis finanzas personales un seguro de
gastos médicos mayores y todavía ahora no dejo de acudir a la medicina privada
para atender algunos padecimientos menores: la edad hace que los gastos en
salud aumenten, ya sea en médicos como en medicamentos.
Durante la administración del
expresidente AMLO, este retóricamente afirmaba que el país tendría con sus cambios propuestos el
mejor sistema de salud pública del mundo, igual o mejor al de Dinamarca, lo cual
creo que nadie le creyó, ya que existen
infinidad de artículos de especialistas que expusieron durante esos años el
retraso gradual experimentado por el sistema de salud pública quizás agravado por
la pandemia del COVID 19 que significó un enorme gasto inesperado, pero también
debido a los cambios tanto institucionales
en cuanto a la provisión de servicios a la población no asegurada (desaparición del Seguro Popular
por limitado de su atención por tener un catálogo enfermedades y subrogar
algunos servicios según dijo, creación de una nueva institución INSABI que
pronto fracasó lo que llevó a su desaparición en 2023 y a la aparición del IMSS
Bienestar en 2022, había ya el antecedente del IMSS-Coplamar, al que se han
incorporado ya 27 estados que han transferido hospitales y centros de salud,
cuyos resultados están por verse) como en el abasto de medicamentos a partir de
la concentración de las compras en una instancia gubernamental que no estaba
preparada para hacerlo, ya que según se dijo se compraba a intermediarios
deshonestos que elevaban los precios mientras ahora según su discípula se hace
directamente a los proveedores (Oficialía Mayor de la SHCP, Secretaría de Salud,
Birmex incluyendo su mega farmacia un gasto inútil de varios miles de millones
hecho sin el menor estudio de por medio) que se llevaron a cabo de manera precipitada quizás sin tener bien armado el nuevo modelo que sustituiría al
anterior, pero esto era propio del temperamento impulsivo del personaje y de su
afán por justificarse, sin escrúpulos de por medio, ante la opinión pública.
La nueva administración gubernamental
quizás está corrigiendo algunos de los errores pasados, pero se fijan nuevos
retos como es la creación de un nuevo sistema de Salud Universal bajo la
rectoría de la Secretaría de Salud que llevará tiempo de armar, la
reorganización de la Secretaría de Salud
vía convenios con el IMSS Bienestar para distribuir competencias (muchas
duplicidades están activadas) y la
consolidación de este último a través de diversas acciones, pero lejos todavía
de tener un mejor servicio incluyendo un mejor abasto de medicamentes (se
señalan convenios entre Birmex e IMSS Bienestar para la compra de medicamentos
y el monitoreo permanente del abasto) lo que hace incierto por el momento tener
un sistema de salud funcionando de manera estable a pesar de la recurrente
propaganda sobre los beneficios que la cuarta transformación ha aportado a la
medicina pública (el segundo informe abunda en datos positivos como cabría
esperar de estos documentos que buscan proyectar una imagen exitosa de la
gestión gubernamental algo que me recuerda las ocasiones en que mis superiores
me pedían un informe con cifras positivas y otro con cifras negativas con el
propósito de comparar)
En este contexto, asumo antes de
recurrir al sistema de salud pública para atenderme de mis dolencias que las
cosas habrá que tomarla con calma, con sentido del humor y que si todo va bien
esperar alguna sorpresa positiva en cuanto a los servicios requeridos por los
beneficiarios del sistema que bajo los nuevos modelos de solidaridad social que
incluyen a personas que nunca pagaron por ellos, sino que son parte de los 33
millones que son población informal, pero que gobierno está estirando los
recursos para darles también atención médica (ya tienen algún tipo de pensión
ahora también atención médica gratuita, lo que
incentivará la situación actual de informalidad y deteriorara más a las golpeadas finanzas del gobierno)
En mi experiencia personal he encontrado
un servicio que es lento en cuanto a la
programación de citas, que por desgracia
en vez de mejorar se ha hecho cada vez más lento, te repiten en las
ventanillas el consabido “no hay lugar regrese dentro de algunos meses”, lo que
te obliga siempre y cuando tengas recursos a acudir al médico privado, la
principal razón parece ser la falta de especialistas (la presidenta en su
rosario de autoelogios en su segundo informe señaló que se ha contratado el doble de
especialistas quizás para suplir a los muchos que se retiran), las áreas de
atención están cada vez más saturadas ya sea laboratorios o salas de espera, la
programación de cirugías dura más de diez meses salvo las urgentes, la realización de estudios se prolonga varios
meses (“le vamos a llamar cuando haya espacio”), existe a pesar de la era digital
un exceso de trámites burocráticos que se pueden salvar pero cada vez descubro
para mi pesar que los trámites se hacen más frecuentes con el “lleve su
solicitud a otra ventanilla para que le pongan un sello” evidentemente
innecesario, lo que quiere decir que la burocracia en vez de disminuir ha aumentado
en las áreas administrativas, los medicamentos que te recetan están dentro del
llamado cuadro básico, pero existe un enorme despilfarro en el sentido que te
suministran una cuantía innecesaria que termina en la caducidad y he escuchado
que en el caso de los oncológicos u otros hospitales de alta especialidad (no
es mi caso) hay medicamentos que no se tienen que debe de comprar el paciente
(muchas protestas públicas han sido de estos pacientes), aunque la SSA en su
informe anual señala un reducción del abasto del 15% el año pasado se extiende
en señalar que se integraron las cadenas de suministro, se identificaron
necesidades, se planeó desde la demanda hasta adquisición, distribución,
trazabilidad, prescripción, surtimiento y acceso efectivo Además, que Birmex,
la empresa paraestatal que supuestamente lleva a cabo la compra y distribución
señaló en su último informe de avances y resultados fallas en el almacenamiento
(faltantes y concentración), entrega fuera de tiempo de medicamentos por proveedores,
problemas en la recepción de insumos, complejidad logística en la última milla
de la distribución, claves de medicamentos que no se cubrieron ya que las
licitaciones se declararon desiertas. Todo lo anterior revela que se está lejos
de tener un sistema de abasto y distribución eficiente.
En los medios es frecuente que encuentre
uno propaganda sobre inauguraciones de hospitales y clínicas cuando la
presidenta hace sus recorridos por el país los fines de semana; en su segundo
informe señaló la existencia de 33 nuevos hospitales, 11 unidades de medicina
familiar y 36 centros de salud (acusando de paso que los neoliberales, ya
sabemos este manido discurso, dejaban los hospitales operando a medias o sin
mantenimiento quiero entender en mi interpretación de su calificativo de
“inservibles”), pero inaugurar estos no soluciona los problemas del sistema de
salud si carecen de médicos, especialistas, enfermeras capacitadas, equipos
funcionando correctamente e insumos para laboratorios cuando se requieren, lo
que no sucede muchas veces en estas nuevas instalaciones a pesar de sus
atractivas fachadas, relucientes pasillos, quirófanos y equipos que lucen
recientemente desempacados, pero que tardará tiempo en que estén funcionando
adecuadamente por falta de técnicos que los operen (cada vez son más frecuentes
los paros del personal de los centros de salud de tercer nivel como La Raza, Siglo XXI y de otros estados por
carencias que limitan seriamente la calidad de
sus servicios: insumos, medicamentos, personal e incluso uniformes).
A partir de estas consideraciones, creo
en base a mi experiencia que la calidad de los servicios se ha deteriorado en
los últimos años siendo una opinión que comparten muchos de los propios médicos,
especialistas y trabajadores de los sistemas de salud pública (este deterioro
en calidad lleva a un mayor gasto personal en salud acudiendo a la medicina
privada como revela no sólo el aumento
de los seguros privados sino también el vertiginoso crecimiento de los
hospitales privados y la multiplicación de los consultorios médicos de las
grandes cadenas farmacéuticas que han crecido en todo el país donde con un
modesto pago puedes tener muchas veces la asesoría de un buen médico, lo cual
he constatado personalmente)
Las cifras siguientes muestran que el
gasto en salud en relación con el gasto programable (gasto funcional) a pesar
de lo que dice la cuarta transformación de lo que se ha realizado se mantiene
prácticamente estable desde el 2018 hasta 2026.
|
Años |
Participación
del gasto en salud en el gasto programable (%) |
|
2018 |
13.9 |
|
2019 |
13.7 |
|
2020 |
14.7 |
|
2021 |
13.4 |
|
2022 |
13.9 |
|
2023 |
13.6 |
|
2024 |
13.8 |
|
2025 |
13.6 |
|
2026 |
13.6 |
Fuente:
Segundo Informe de Gobierno
Adicionalmente, el gasto por dependencia
(léase la Secretaría de Salud) en relación con el gasto programable ha
disminuido sensiblemente desde 2018 hasta 2026 debido a que se ha potenciado
otras vías del gasto en salud (IMSS bienestar, es la principal de ellos)
|
Años |
Participación
del gasto en salud por dependencia administrativa en el gasto programable (%) |
|
2018 |
3.0 |
|
2019 |
2.9 |
|
2020 |
3.5 |
|
2021 |
3.4 |
|
2022 |
3.2 |
|
2023 |
1.8 |
|
2024 |
1.0 |
|
2025 |
0.8 |
|
2026 |
1.0 |
Fuente:
Segundo Informe de Gobierno
El número de derechohabiente en las dos grandes
instituciones de salud pública del país se ha incrementado en 13 millones de
personas entre 2018 y 2026, 1.4 millones de personas por año, lo cual implica
una mayor demanda de servicios para el sistema de salud pública sin contar los
que se deben de atender a través del IMSS-Bienestar que según el propio
gobierno atiende a 11 millones de personas tanto del medio urbano como rural
(IMSS e IMSS Bienestar ha incrementado su afiliación mientras se ha
estabilizado y/o ha disminuido la de las otras instituciones).
|
Años |
Total |
IMSS |
ISSSTE |
|
2018 |
81 |
68 |
13 |
|
2019 |
84 |
70 |
14 |
|
2020 |
82 |
69 |
14 |
|
2021 |
85 |
72 |
14 |
|
2022 |
88 |
74 |
14 |
|
2023 |
91 |
77 |
14 |
|
2024 |
91 |
77 |
14 |
|
2025 |
93 |
79 |
14 |
|
2026 |
94 |
80 |
14 |
Fuente:
Segundo Informe de Gobierno
Por último, tomo del segundo informe
este cuadro sobre infraestructura de la salud que hace dudar sobre el supuesto
abandono de la infraestructura de la salud y su rescate por el nuevo gobierno
dicho por la presidenta en su segundo informe.
|
Años |
Unidades
de consulta externa |
Unidades
de hospitalización general |
Unidades
de hospitalización especializadas |
||||||
|
Construidas |
Ampliadas |
Equipadas |
Construidas
|
Ampliadas |
Equipadas |
Construidas |
Ampliadas |
Equipadas |
|
|
2015 |
77 |
79 |
20 |
5 |
22 |
3 |
2 |
7 |
2 |
|
2016 |
167 |
205 |
63 |
14 |
24 |
19 |
5 |
8 |
14 |
|
2017 |
57 |
66 |
7 |
17 |
19 |
21 |
2 |
5 |
11 |
|
2018 |
69 |
8 |
9 |
9 |
3 |
19 |
2 |
3 |
10 |
|
2019 |
68 |
15 |
42 |
8 |
5 |
29 |
4 |
6 |
13 |
|
2020 |
49 |
9 |
26 |
10 |
6 |
16 |
7 |
3 |
8 |
|
2021 |
96 |
5 |
18 |
4 |
3 |
7 |
1 |
2 |
5 |
|
2022 |
178 |
1 |
25 |
5 |
4 |
12 |
1 |
1 |
9 |
|
2023 |
30 |
2 |
41 |
2 |
1 |
29 |
2 |
2 |
23 |
|
2024 |
30 |
4 |
21 |
10 |
6 |
52 |
3 |
3 |
40 |
|
2025 |
11 |
1 |
5 |
6 |
2 |
25 |
1 |
1 |
56 |
|
2026 |
0 |
2 |
8 |
1 |
0 |
160 |
0 |
2 |
12 |
Fuente:
Segundo Informe de Gobierno
Las unidades de consulta externa, las de
hospitalización general y especializadas, cuando menos de 2015 a 2019, muestran
que estaban teniendo algún tipo de atención mientras que de esa fecha al presente
con excepción de 2022 (con un importante número de unidades de consulta externa
construidas) se tiene una mayor relevancia sólo en cuanto al equipamiento de las
unidades.
Las unidades de hospitalización se han
venido ampliando desde 2015 a 2026 tanto para la población asegurada como no
asegurada, aunque no de manera espectacular 98 unidades en dicho lapso (8 por
año sin conocer sus características) en particular para el sector asegurado
(IMSS, ISSSTE, Pemex, Defensa, Semar y estados) mientras que disminuyó para el
no asegurado (SS y estados, IMSS-Bienestar y universitarios).
Finalmente, es importante no perder de
vista los resultados de la encuesta de ingreso y gasto de los hogares levantada por INEGI (publicada
el pasado julio de 2025) de donde provienen los datos que el extinto Coneval
tomó para estimar los 13.7 millones que se menciona continuamente que dejaron
la pobreza entre 2018 y 2024 pero que por desgracia anota pendientes que están
todavía por resolverse como es el aumento de los mexicanos sin acceso a
servicios de salud (pasó de 20 a 44 millones) y que constituye la segunda
carencia social más importante para el país.
Dicho lo anterior, habrá que confiar que
con la experiencia adquirida haya en el futuro una mejora en la calidad de los
servicios que nos compare favorablemente con algún país que sin ser Dinamarca
(un país de 6 millones de personas con un sistema de salud universal) satisfaga
la necesidad de una atención médica digna. El tiempo lo dirá, los pacientes lo
confirmarán y será ajeno a las innumerables cifras que presenta periódicamente
el gobierno para justificar su política pública en el sector salud.