lunes, 7 de septiembre de 2026

Aislados en la grandeza

 

7 de septiembre 2026

 

Aislados en la grandeza

 

En el mundo  de hoy donde los mexicanos cada vez más viajamos al exterior y los puede uno encontrar en cualquier parte del mundo además de que están comunicados las 24 horas del día a las redes sociales  recibiendo noticias de todo el planeta llama la atención que sus dirigentes del pasado gobierno y del actual  se hayan hecho cada vez más ausentes de los contactos con sus pares del exterior, de las periódicas convocatorias de  agrupaciones como el G20, la Alianza del Pacífico, el Acuerdo de Asociación Transpacífico, en la ONU y en los encuentros multilaterales sobre los grandes problemas internacionales (por ejemplo la COP, Conferencia de las partes donde los países  formulan acuerdos para combatir el cambio climático).

 

El  expresidente AMLO veía el mundo exterior con extrañeza e indiferencia, tenía un rasgo de su personalidad provinciano y montuno que lo alejaba de los tratos diplomáticos, hizo dos breves visitas al exterior a Estados Unidos una al presidente Trump en 2020 durante su primer mandato para la firma del TMEC, agradecerle el apoyo  a la lucha contra la pandemia y aplacarlo ante la amenaza del muro fronterizo  para combatir la migración y el tráfico de estupefacientes y otra al expresidente Biden en 2022, donde le dio una lección de historia de los Estados Unidos, que el mandatario escuchó con infinita paciencia y le planteó una estrategia de cooperación que contenía varios puntos  que deben haber herido en el alma a los “soberanistas”: asegurar el abasto de petróleo, bajar el precio, permitirle usar la red de gasoductos disponibles en la frontera (no todos de México), una mayor integración y solicitarle más visas para cierto tipo de  migrantes. Estuvo en una sesión de la Naciones Unidas donde hizo un planteamiento de reparto de la riqueza mundial a todas luces ingenuo e irrealizable. Además, en 2022 realizó una visita relámpago de 3 días a varios países centroamericanos y concluyó con una a Cuba para saludar a sus admirados dirigentes. En el país recibió a algunos jefes de Estado, aunque eran visitas que le aburrían y buscaba que otros miembros de su gabinete las atendiera.  Los dos cancilleres que tuvo durante su gestión eran gente experimentada, pero creo que le interesaba muy poco lo que le comunicaban con excepción de lo que tenía que ver con las fricciones con Estados Unidos, siempre insistió que no había que pelearse con el vecino del norte.

 

La indiferencia de AMLO ante el mundo hizo como era de esperarse que fuera una figura también irrelevante en el exterior. Esto por desgracia como todo mundo sabe con algún fondo de conocimiento de las relaciones internacionales limita mucho la posibilidad de incrementar los intercambios de cualquier tipo, de resolver los problemas y de tener presencia en los organismos internacionales (ningún mexicano ocupa hoy en día una posición relevante en los organismos multilaterales, ya que salvo el apoyo de algunos países la mayoría no sería partidario de nuestros candidatos).

 

En su dorado refugio tropical ya coadyubó en la escritura de un libro donde se extiende sobre la grandeza mexicana (no creo que tenga capacidad para escribir textos largos ni que tampoco sus conocimientos sean muy profundos en cuanto a  la historia de las culturas indígenas, pero tiene amanuenses que se lo hicieron), la cual parece que concibió como una referencia a los pueblos indígenas que permanecieron  alejados de los contactos con el mundo exterior, es decir, el modelo del mundo aislado que hizo suyo durante su mandato (quizás dado su talante autoritario e impositivo  le molestaban las ideas de otros líderes que podrían ser contrastantes de las suyas y/o  ser desplazado del centro de la escena que ocupaba sin sombra alguna en nuestro país)

 

La actual mandataria CSP, se muestra un poco, pero no demasiado inclinada a viajar al exterior para cubrir compromisos bilaterales o multilaterales, quizás como fiel seguidora de las enseñanzas de su mentor o por propia elección aunque dudo que sea indiferente a lo que pasa en el mundo o que su personalidad  rechace hacerlo, ya que sus antepasados son migrantes del Báltico y de Europa del Este, ella tuvo estadías en Estados Unidos como parte de su formación académica y su hija ha realizado estudios en Francia  (sus desafortunadas declaraciones sobre la supuesta supremacía cultural del país sobre Estaos Unidos parecen responder a un temporal lapsus brutus mental). En sus dos años de gobierno ya ha asistido a una cumbre del G20 en Brasil en 2024, otra en Canadá del G7 en 2025, otra de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) en Honduras ese mismo año, una reunión en Barcelona de países con gobiernos de izquierda convocada por el presidente español Sánchez en abril del 2026 y al partido final del Mundial en Nueva York por invitación del presidente Trump. Además, ya recibió a varios dirigentes extranjeros en México como el presidente Macron de Francia, el de la Confederación Helvética, a las máximas autoridades de la Unión Europa (para firmar el nuevo Acuerdo con dicho espacio geográfico-económico) y recientemente al Rey de España para limar diferencias provocadas por el gobierno anterior por su absurda petición de perdón por la conquista española (Cortés contaba con pocos hombres y sólo en alianza con  otros pueblos enemigos de los aztecas pudo derribar un imperio que los acosaba).

 

En la conducción de la política exterior la presidenta ha tenido dos cancilleres, uno de formación médica que no venía del medio diplomático, pero que estuvo como representante de México ante la ONU durante el pasado gobierno y el que está en funciones un joven abogado con una carrera meteórica en la cancillería ( pasó de vocero a secretario), pero que dudo que tenga mucha influencia en las decisiones que conciernen a encuentros y visitas al exterior de la mandataria (consultará en todo caso a su círculo más cercano que le sugerirá la conveniencia política de asistir o no). En términos multilaterales y bilaterales estos personajes han cubierto con bajo perfil los compromisos del gobierno con excepción de la relación con Estados Unidos, que como en tiempos de su antecesor, dados los múltiples frentes de conflicto incluyendo la revisión del TCMEC, ocupa también el interés presidencial, lo cual explica las 17 llamadas que dice haber tenido con su contraparte estadounidense (el presidente Trump ha recibido en su dorada oficina oval a numerosos líderes en Washington, por lo que no se explica salvo por temor a ser víctima ante los medios de alguna  descortesía del mandatario dado sus abruptos cambios de temperamento, pero es algo que sólo saben con certeza sus asesores políticos). En los próximos años que le restan a la presente administración veremos qué decisiones tomará en cuanto a sus contactos externos desde una posición más firme que la que tiene actualmente donde el líder del movimiento desde su tropical retiro tiene un extenso control del aparato político incluyendo partido y gobierno que le resta mucha autonomía a sus decisiones.

 

La actitud aislacionista del gobernante anterior y un poco menos de su designada sucesora, ambos se señalan de izquierda, contrasta con la de muchos otros líderes de este signo político que se muestran totalmente abiertos al mundo exterior como son el presidente Lula de Brasil que concurre a todo foro donde se le invite y  se ha reunido con infinidad de líderes, con el presidente del Gobierno Español Sánchez que ya sea por formar parte de la Unión Europea o por decisión propia también lo hace o con el máximo dirigente chino Xi Jinping, que tiene frecuentes encuentros con sus contrapartes mundiales quizás por sus intereses cada vez más asociados a un país con el peso geopolítico y económico adquirido en los últimos años.

 

En este sentido, nuestra supuesta grandeza y aislamiento parece que no es una buena actitud para fortalecer nuestra presencia exterior, asistiendo a encuentros y platicando con otros líderes, con el fin de recibir del resto del mundo lo que mejor tenga para nuestro propio crecimiento socio económico y para que los otros nos tomen en cuenta en sus decisiones políticas, pero también  para no olvidar que los países en el mundo de hoy son interdependientes y son parte de una ubicación geopolítica determinada nos guste o no. Además, esta actitud nos deja solos frente al mundo exterior donde cada vez los gobiernos han tomado un giro a la derecha o al centro derecha como ya estamos viendo en América Latina donde con excepción del Brasil (tienen en puertas elecciones en octubre, aunque este país ha tenido poca coincidencia con el nuestro en materia de política exterior y su presidente actual siempre ha señalado que estamos bajo la órbita estadounidense) y Uruguay tienen gobiernos con programas que pueden ser identificados con las que promueve el gobierno actual. Por ello, nuestra orgullosa grandeza y aislamiento nos expone más a los condicionamientos que dicte nuestro vecino del norte, cuyo imprevisible mandatario está lejos de modificar su actitud de mostrar su inmenso poderío logrando lo que se propone al costo que sea (las elecciones de mitad de noviembre no modificarán mucho su actitud al contrario puede hacerlo incluso más beligerante y dispuesto a golpear sin muchos miramientos en particular a países con limitada capacidad de respuesta como el nuestro).

 

 

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