lunes, 16 de marzo de 2026

Si de ahorro se trata comencemos por las empresas en manos de los militares

 

15 de marzo de 2026

 

Si de ahorro se trata comencemos por las empresas en manos de los militares

 

El gobierno insiste en la necesidad de los ahorros, indudablemente los ingresos no le alcanzan para los programas sociales, pensiones y costos del servicio de la deuda más que nada porque la economía está estancada (crecimiento de 0.8% en 2025 y estimado de 1.5% en 2026) y los ingresos a pesar de los esfuerzos del SAT son insuficientes para que la inversión pública pueda crecer de hecho cayó 18.8% el año pasado.

 

 

En el sexenio pasado se realizaron innumerables obras, de dudosa rentabilidad, pero al fin al cabo tomadas bajo criterios políticos y ejecutadas muchas veces con una enorme improvisación dada la falta de experiencia que elevó innecesariamente sus costos y sus tiempos de conclusión (un ejemplo de ello fue la conducción del proyecto de la refinería Olmeca asignado a la SENER por motivos de ahorro y rapidez en vez de una empresa administradora de proyectos, la cual  desde sus  primeras presentaciones  ante el consejo de Pemex a mediados de 2019  no incluía las plantas de energía para su operación por lo que debió ajustarse de 8,000 a 8,900 millones de dólares, luego vendrían muchos otros ajustes por diversas razones hasta rebasar los 21 mil millones de dólares).

 

Estas obras, para un presidente que no perdía ocasión de afirmar en años previos de su carrera política su vocación civilista fue sorpresa que con el tiempo se entregara en su mayor parte a la ejecución y administración de los militares.

 

Las obras se realizaron de manera simultánea comenzando por al nuevo aeropuerto que se realizó en Santa Lucia, que luego se le nombró Felipe Ángeles, un nuevo sitio con un costo reportado de 75 mil millones de pesos, ya que el proyecto anterior  de Texcoco  se adujó estaba manchado por la corrupción (este monto se debe sumar al costo de la cancelación del proyecto anterior por 332 mil millones de pesos que incluía las obras realizadas y la deuda contratada para el proyecto original), la refinería Olmeca en Paraíso, Tabasco que saldaba una deuda con uno de los principales estados productores del país (cuyo costo se elevó de 8,900 millones de dólares a más de 21 mil millones de dólares y todavía su producción no alcanza su capacidad potencial 3 años después de su primera inauguración: un promedio de 134 mil barriles durante el pasado año), el tren Maya una obra destinada según los políticos a sacar a la península de Yucatán y al Sureste de su atraso ancestral hecha sin la menor atención al daño ambiental (cientos de árboles talados, fauna y cenotes afectados, un verdadero ecocidio que el gobierno se encargó de negar una y otra vez) y con un elevado grado de improvisación que elevó sus costos de 150 mil millones a los 544 mil millones de pesos, el llamado Ferrocarril Interoceánico, que desde hace mucho tiempo se había considerado como una vía para transportar mercancías de Salina Cruz en Oaxaca a Coatzacoalcos Veracruz, pero que  hasta ahora se ha explotado como un transporte de pasajeros (más recientemente accidentado por motivos que no han sido plenamente aclarados) y finalmente, el relanzamiento de la extinta empresa Mexicana de Aviación, por la que se pagó 800 millones de pesos además de compra de varios aviones Embraer, pendientes todavía algunos de entregar cuyo monto por 2,739 millones de pesos se dice provendrán de un fideicomiso del ejército.

 

Estas obras, con excepción de la refinería por decisión presidencial pasaron a ser parte de la gestión de los militares (Ejército y Marina) bajo el argumento de que había plena confianza en su honradez, disciplina y capacidad, aunque nunca hubieran construido aeropuertos, ferrocarriles y operado empresas rentables salvo las militares donde existe una total opacidad, por lo que los recursos una vez que se le dieron estos se encargaron de contratar a las empresas que sabían hacerlos. Valga la pena señalar que un prominente empresario manifestó en una entrevista sus dudas de que los militares funcionaran bien como empresarios, lo cual revela mucho sobre lo que puede suceder con estas nuevas administraciones.

 

Dada las circunstancias que enmarcaron la realización de estas obras, hechas a las carreras, con escasos estudios que las precedieran y a la vanidad de verlas terminadas en el curso de la gestión gubernamental pasada, el gobierno ha tenido que sufragar sus elevados costos y cubrir las pérdidas que registran desde que comenzaron a operar (probablemente ni los mismos militares que ahora las administran tienen culpa de los pésimos resultados que registran, ya que las obras que recibieron estaban inconclusas o con fallas severas que retardaron su operación incluso poniendo en riesgos a personal y usuarios). En efecto, veamos por caso:

 

-El aeropuerto Felipe Ángeles (conocido como AIFA) tuvo utilidades por 1,649 millones de pesos al tercer trimestre de 2025, pero recibió transferencias, asignaciones, subsidios y demás por 630 millones de pesos de parte del Gobierno.

 

-El Tren Maya (originalmente concebido para transporte de pasajeros, pero ahora se afirma que será también de carga: el volumen de carga que vaya a mover parece en principio concentrado entre Puerto Morelos y Cancún y entre Progreso y Mérida) registró pérdidas de 3, 579 millones de pesos en enero septiembre de 2025. Estas, si se les suman los aeropuertos concesionados, hoteles y parques de diversiones asociados bajo la denominación de Grupo Mundo Maya   por 2, 819 millones de pesos, alcanzan un monto de 6, 398 millones de pesos a septiembre de 2025. El déficit del tren para 2024 fue de 2,837 millones de pesos, el cual se cubrió principalmente con transferencias y subsidios del Gobierno incluyendo los ingresos provenientes del fideicomiso Tren Maya cuyo fiduciario es el banco del ejército. Estas pérdidas serán difícilmente reversibles en el futuro.

 

-El Corredor Interoceánico con la información que se tiene hasta 2024 registró pérdidas por 1,054 millones de pesos, pero recibió vía transferencias, asignaciones y subsidios 30,987 millones de pesos. El costo total del proyecto para sus tres fases sería de 62 mil millones de pesos (12 mil para el istmo, 14 mil para la conexión con el tren Maya y 24 mil millones para conectar con la frontera a Guatemala. El tren está fuera de operación desde el accidente de diciembre del año pasado, por lo que las pérdidas serán todavía mayores para el cierre del 2025.

 

-Mexicana de Aviación registró pérdidas entre enero y septiembre de 2025 por 707 millones  de pesos, pero requiere para operar 1,055 millones de pesos sin contar el costo de los aviones Embraer con los que integrará su flota echada a andar con las prisas ya conocidas con aviones que son del ejército y otros rentados a una empresa privada, un desplante absurdo de la vanidad de un presidente.

 

-Turística Integral Islas Marías: este viejo recinto penitenciario fue asignado a la Marina para su desarrollo turístico que según se dice registró utilidades en 2025, pero que requerirá de apoyos adicionales en 2026 quizás por obras inconclusas.

Adicionalmente, están las administraciones de los aeropuertos concesionadas tanto a la Defensa como a la Marina, la primera  integra con otros inmuebles el llamado Grupo Mundo Maya (aeropuertos de Campeche, Tulum, Chetumal, Palenque, Puebla, Pto Escondido y otros) referido anteriormente, que por lo que conocemos opera con pérdidas y la segunda el llamado Grupo Aeroportuario Marina, que incluye al aeropuerto de la Ciudad de México junto con otros, pero del cual no conocemos su situación financiera salvo que recibió vía presupuestal 244 millones de pesos en 2024 (su principal activo que es el aeropuerto de la ciudad registró utilidades en 2024).

 

En los casos anteriores, si realmente hubiera interés en ahorrar podrían proceder a algunos ajustes, que dejando de lado las cuestiones de carácter político, permitieran frenar mayores gastos en empresas que tienen muy escasa probabilidad de dejar de continuar registrando pérdidas (concesión a privados del AIFA, frenar al tramo que sea realmente rentable el transporte de carga en el tren Maya, una efectiva vía de transporte de mercancías en el corredor interoceánico ya que operarlo como de pasajeros no tiene futuro rentable y cerrar la empresa aérea Mexicana)

 

A pesar de las pérdidas registradas anteriormente, el presupuesto para 2026 considera nuevas aportaciones a algunos de los proyectos mencionados para el AIFA 745 millones de pesos, para el tren Maya 32 042 millones de pesos ( en el presupuesto de la Defensa se presenta una asignación de sólo 744 millones de pesos pero en el documento de criterios de política para 2026 se consigna la primera asignación, la diferencia provendría   del fideicomiso Tren Maya constituido por Fonatur en el Banejército con recursos del impuesto de los turistas extranjeros cuyo monto estimado es de 24 mil millones de pesos anuales y asignaciones directas de la Secretaría de Infraestructura como en años anteriores), para el Grupo Mundo Maya  441 millones de pesos,  para el Corredor Interoceánico 23 mil millones de pesos, Mexicana 131 millones de pesos (sin contar los aviones con recursos de los famosos fideicomisos de la Defensa), desarrollo turístico Islas Marías que tiene un presupuesto asignado de 30 millones de pesos y el Grupo Aeroportuario Marina (controlado por la Marina que incluye el Aeropuerto de la ciudad de México  y seis más de menor importancia que tiene asignado 260 millones de pesos en el presupuesto. Esto significa que los recursos federales continuarán asignándose puntualmente a las obras para cubrir sus gastos operativos y de inversión probablemente durante los próximos años (la experiencia internacional reporta que las líneas ferroviarias han sido siempre perdedoras mientras que las aéreas tiene que recurrir a múltiples alianzas para poder sobrevivir) privando a otras áreas que deberían tener una mayor prioridad como educación y salud, dos pilares fundamentales para sustentar el futuro crecimiento de la economía en nuestro caso con claros síntomas de estancamiento desde el gobierno anterior.

 

Adicionalmente, a las necesidades presupuestales antes señaladas cabe agregar que las dos empresas públicas estatales Pemex y CFE presentaron situaciones financieras al cierre de 2025 que han demandado y demandarán recursos federales. En el caso de Pemex, la empresa cerró con una pérdida preliminar de 45 mil millones de pesos a pesar del generoso apoyo que recibió del gobierno por 395 mil millones de pesos para cubrir sus compromisos deudores mientras que la CFE que registró en contraste una utilidad histórica de 139 mil millones de pesos fue apoyada por un subsidio de 84, 805 millones de pesos (consumidores de hogares de bajos ingresos). El presupuesto federal para 2026  incluye un apoyo para Pemex de 247, 230 millones de pesos y para la CFE de 61, 091 millones de pesos. En ambas empresas se requieren de ajustes a fondo, dejando de lado retóricas soberanistas, para mejorar su situación financiera (Pemex prometió en 2025 reducir sus gastos de administración con el despido de 3 mil plazas de confianza, pero en loe hechos estos aumentaron en 10%, lo que en términos absolutos representó 18 mil millones de pesos). Por lo demás, el monto del apoyo a Pemex pone en riesgo la meta del balance fiscal de 3.6% (la original de 3.9%  no se cumplió el año pasado, ya que fue de 4.8%) que sustenta la calificación de la deuda soberana del país.

 

En resumen, haciendo a un lado consideraciones de índole política (un gobierno que está alineado a la gestión del anterior en materia de decisiones económicas reproduciendo por desgracias sus fracasos) existen amplios márgenes para ahorrar haciendo los ajustes urgentes que se requieren en la operación de las empresas públicas, cuya gestión actual y resultados no prometen que se resuelvan las necesidades de recursos que requieren para continuar operando y que comprometerán cada vez más las finanzas públicas durante la presente administración. Tratar como hasta ahora se ha hecho de hacer frente a esta situación mediante declaraciones retóricas es sólo agravar la situación y dejarle el paquete de las decisiones de fondo a la siguiente administración en 2030. La presidenta no sabe de economía, está preocupada por múltiples cuestiones y requiere de verdaderos asesores económicos, no de los "paleros" que se presentan con cifras manipuladas para pintar un mundo color rosa en sus conferencias mañaneras. A excepción que todos ellos estén de acuerdo en tener una narrativa rosa de la realidad económica del país, peor para todos.

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