31
de agosto de 2026
Ciudad de
México: conviene redimensionar las políticas públicas ante los retos actuales
En la gestión del gobierno local hay dos
rasgos permanentes: una política social enfocada al clientelismo bajo la
justificación del combate a la pobreza y un creciente gasto en proyectos
impulsados por el voluntarismo y la promoción de la imagen pública (obras
inútiles, costosas y redundantes).
En el caso del primero destaca la
incorporación reciente en los programas sociales locales de la pensión de
hombres bienestar destinada a darles una pensión ( 3 mil pesos bimestrales) a
los hombres que están en el rango de edad de 60 a 64 años con un costo
aproximado de mil 700 millones de pesos anuales que se suma al programa ya
existente llamado Ingreso Ciudadano Universal (ICU) para personas (hombres y
mujeres) de un rango de edad de 57 a 59 años ( 2 mil pesos bimestrales), cuyo monto de recursos según la pensión y el
número de beneficiarios que dicen las autoridades puede ascender a los 1,860
millones de pesos. No te preocupes por buscar trabajo y no encontrarlo, ya
tienes asegurada una pensión mínima es el mensaje de la administración local, esta
te ofrece cuando menos por 8 años antes de la pensión de adultos mayores que otorga
el gobierno federal.
Adicionalmente a estos programas se
tienen otros, que pueden ser más pertinentes desde el punto de vista social ya
que están más enfocados a necesidades particulares, como son Mi beca para
empezar que cubre gastos educativos de
población preescolar y primaria en
planteles públicos, Desde la cuna para niños de 0-3 años destinado a alimentos,
vestimenta y otras necesidades, Comedores para el bienestar, Mujeres sanas,
infancias protegidas (mujeres embarazadas para que puedan tener hijos sanos),
Ciudad que cuida a quien cuida apoyo a los cuidadores de personas con
discapacidad, enfermas o de la tercera edad, preferentemente mujeres (39
millones de pesos según su reciente entrega) y recientemente la Beca
Universitarios para transporte y más (un apoyo económico de 1,500 bimestrales
para el transporte de estudiantes inscritos a nivel licenciatura). Estos son
los programas sociales, pero se tienen muchos otros gastos bajo el concepto de
ayudas como son transporte gratuito a las personas de la tercera edad,
garrafones de agua baratos, pipas de aguas para las colonias que no la tienen,
si quieres sembrar un árbol frente a tu casa llamas para que rompan la banqueta
y lo pongan y si uno extiende la búsqueda las encontrará porque las autoridades
las anuncian cada mes, que implican un desvió permanente de recursos.
Estos apoyos son dados solo para
población residente de la ciudad de México, pero se agregan a los que ya otorga
a nivel del gobierno federal por diversos motivos que están enlistados en el
Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
El costo de estos programas no se debe
soslayar, ya que no se trata de un gasto único sino recurrente que limitará los
recursos para otras necesidades que tiene la ciudad: la administración
capitalina afirmó que en 2025 los programas sociales amontaron a 9 mil millones
de pesos mientras que para 2026 serían 13 mil millones de pesos.
Los apoyos según dicen son para combatir
la pobreza, aunque bien sabemos que la pobreza se combate con la creación de
empleos con salarios y prestaciones sociales de acuerdo con la ley generados a
través de la inversión productiva y el crecimiento de la economía, además de
que fomentan la informalidad laboral y una menor recaudación fiscal. Sin
embargo, es indudable que la existencia de estos programas administrados bajo
la creación de padrones de beneficiarios que no son auditados por alguna
autoridad independiente lleva a la creación de clientelas políticas.
En el caso del segundo rasgo destaca la realización
de obras completamente inútiles como la llamada calzada flotante de Tlalpan,
ampliamente criticada por reconocidos arquitectos, como una obra que no estuvo
destinada a solucionar ningún problema ni vial ni recreativo (en el alegre
manejo de las estadísticas que ya
conocemos la autoridad buscó justificarse señalando que miles de visitantes han
llegado a recorrer la calzada algo parecido a las que dieron conocer con motivo del Mundial, miénteme como
siempre reza la canción) pero que costó 2, 002 millones de pesos, lo cual fue
un gasto totalmente innecesario. Esto se acompañó del gasto, aunque haya sido
menor, de pintar bardas, bajo puentes y cruceros con una fauna (el famoso
ajolote) y flora del gusto de la gobernante local dado que había que festejar
la realización del Mundial en la ciudad, además del Fan Fest, festivales y
conciertos en la alcaldías.
Adicionalmente, está la decisión de
construir durante la actual administración 100 centros sociales
multidisciplinarios las llamadas “utopías” (algunos ya están en operación y se
proyectan 13 en 2026 con una inversión de 2,500 millones de pesos) que inició cuando
era alcaldesa en Iztapalapa, lo cual implica no solo el costo de construcción
sino la operación de ellos (material y personal profesional). En gobiernos
pasados se llevaron a cabo proyectos menos ambiciosos y costosos en este
sentido como fueron los faros (el reconocido Faro de Oriente precisamente en Iztapalapa,
el Faro Cosmo en Miguel Hidalgo, el Faro de Tláhuac o el de Milpa Alta) los
cuales todavía operan y los centros conocidos como “Pilares” que realizó la
pasada administración, lo cual implica que el proyecto sólo pretende ampliar
los espacios y las actividades que en ellos se realizan en el caso de muchas
alcaldías. Esta decisión se acompaña de otras como el proyecto de construcción
de una universidad de las artes en la plaza de Tlaxcoaque donde se afirmó se
darán 19 carreras, cuando el Centro cultural Ollin Yoliztle en Tlalpan y muchos
otros centros culturales de la ciudad, sufren por falta de recursos ya no solo
para mantenimiento sino para operar de manera adecuada. Estamos ante evidentes
caprichos de la administración capitalina y del uso patrimonialista de los
recursos (nada me impide disponer de ellos y usarlos como plazca a la persona o
al grupo en el poder) que podrían ser sólo justificados por el voluntarismo y
la proyección de la imagen pública.
Ante este tipo de gastos, cabe comentar que la ciudad tiene enormes
retos en cuanto a infraestructura y servicios urbanos, que requieren una
atención urgente (muchas veces se posponen o se realizan de manera lenta porque
no hay dinero para pagarle a los contratistas como sucede incluso con obras muy
modestas que duran meses en concluir) como son un drenaje profundo (50 años de
antigüedad) que está colapsado en varios puntos por el hundimiento de la ciudad
que requiere inversión, mantenimiento y obras complementarias, ya que existe el
riesgo de inundaciones y creciente fracturas en vialidades (incluyendo socavones);
la inversión en la rehabilitación de las líneas del metro en particular la línea 3 que muestra un grave
deterioro donde se ha mencionado una inversión de 40 mil millones de pesos, un
trayecto que mueve millones de pasajeros; la renovación periódica de unidades
de transporte público (RTP) por el desgaste normal de las unidades; la
ampliación de transportes como el Metrobús (unidades híbridas) y el trolebús
que reduzcan los efectos contaminantes de otro medios; la inversión en plantas
de reciclaje de los desechos urbanos cuyo traslado a otras entidades encuentra
cada vez mayor resistencia (reciente rechazo de la planta de reciclaje en Tula,
Hidalgo); el urgente bacheo duradero de vías principales y secundarias no a la
mera cosmética que se hace actualmente por falta de recursos; la recuperación
de áreas verdes incluyendo reforestación;
una adecuada iluminación que prevenga a la delincuencia y brinde
seguridad a los residentes; un debido mantenimiento de la red de agua que evite
las frecuentes fugas masivas frente a la escasez total que se tiene en algunas
colonias además de las plantas de tratamiento; mantenimiento de la red
hospitalaria (5 hospitales generales y uno de especialidades) para que brinden
una atención médica adecuada y muchas otras necesidades que demanda una ciudad
de la dimensión de la nuestra.
En la medida en que se dejen de atender
los graves problemas de la ciudad, una selección aleatoria se ha enlistado de
manera precedente, se corre el riesgo de profundizar los resultados nada
positivos mostrados en las últimas cifras sobre la actividad económica estatal
del INEGI (26 de julio de 2026) de las cuales se desprende que la ciudad de
México registró una baja actividad económica 1.5% (por debajo de diez
entidades), lo que puede ser resultado de que los inversionistas perciban que
no se cuentan con las condiciones adecuadas para desarrollar sus actividades.
No desconocemos el interés que esta administración
pueda tener por combatir la pobreza, ni tampoco la finalidad política de mucho
de sus programas, pero en esta ciudad con su tamaño de población, los niveles
de ingreso (muy superiores al resto de otras entidades) y de educación, ser
indiferente al deterioro de la infraestructura y a la provisión de servicios
adecuados por parte de los dirigentes actuales, puede tener consecuencia en cuanto a las preferencias políticas de los
votantes en la oportunidad en que puedan manifestarlas (los acarreos al zócalo de las clientelas con discursos y
aplausos de por medio no impedirán que ello pueda suceder). Por lo que, no les
conviene posponer la atención de los problemas desviando cada vez más recursos
con la inclusión de nuevos programas sociales y a costosos proyectos a todas
luces innecesarios en muchos casos.
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